
La petrolera australiana Melbana Energy suspendió su participación directa en el apoyo financiero, técnico y administrativo del contrato de producción compartida del Bloque 9 en Cuba, después de que EEUU incluyera a la estatal Unión Cuba-Petróleo, CUPET, en su lista de entidades sancionadas.
La decisión fue comunicada este 18 de junio en una actualización operacional enviada al mercado australiano. La compañía precisó que CUPET es su contraparte contractual en el proyecto y que, aunque ni Melbana ni sus subsidiarias han sido designadas como entidades sancionadas, la medida estadounidense abre un escenario de riesgo legal y regulatorio para su actividad en la isla.
El Bloque 9 es uno de los activos petroleros más relevantes vinculados a capital extranjero en Cuba. Melbana mantiene una participación del 30% a través de una subsidiaria de su propiedad, que además actúa como operadora del contrato. La empresa subrayó que el proyecto continúa en fase de exploración y que todavía no ha generado ingresos.
La sanción a CUPET cambia el tablero para Melbana
La designación de CUPET como entidad sancionada bajo la Orden Ejecutiva 14404 implica, en términos generales, restricciones para operaciones con personas o entidades estadounidenses y posibles riesgos de sanciones secundarias para actores de otras jurisdicciones.
Ese punto es clave para Melbana. La empresa no es estadounidense, pero su relación contractual con CUPET la obliga a revisar si puede mantener, modificar o abandonar su posición en el proyecto sin exponerse a nuevas consecuencias.
La compañía indicó que ya consulta con abogados, asesores regulatorios y especialistas en sanciones para evaluar el alcance de la medida. También busca determinar si existen vías para solicitar aclaraciones a OFAC o al Departamento de Estado que le permitan reanudar sus operaciones en Cuba.
Por ahora, Melbana no ha definido un curso de acción definitivo. La empresa reconoció que el marco sancionador es “altamente técnico” y que las consecuencias legales de la orden ejecutiva no son simples.
Un proyecto que ya arrastraba problemas desde 2025
La suspensión actual llega sobre un proyecto que ya estaba paralizado. Según la propia empresa, las operaciones bajo el contrato del Bloque 9 cesaron a finales de 2025 por el impago de aportes financieros de su socio operativo.
Tras esa situación, Melbana retiró de Cuba a su personal extranjero y a sus contratistas. Desde entonces, solo mantenía servicios de seguridad y protección del sitio mediante contratistas cubanos. Esa participación residual también quedó ahora suspendida mientras la compañía revisa las implicaciones de las sanciones.
El Bloque 9 se ubica en tierra firme, en la costa norte de Cuba, a unos 140 kilómetros al este de La Habana. Melbana lo ha presentado durante años como un área con potencial petrolero significativo, en medio de la crisis energética que golpea a la isla con apagones prolongados, déficit de combustible y una alta dependencia de importaciones.
La compañía aclaró que sus licencias de exploración en Australia no se ven afectadas por la Orden Ejecutiva estadounidense, lo que limita el impacto inmediato al frente cubano de su cartera.
El apellido Castro en MAY Energía España SL
El caso tiene además una arista política sensible. En mayo se conoció que Héctor Castro Santana, nieto de Ramón Castro y bisnieto de Ángel Castro Argiz, padre del dictador Fidel Castro y de Raúl Castro, figura como administrador mancomunado de MAY Energía España SL, una subsidiaria española vinculada a Melbana Energy.
Según esa información, la empresa española había sido relacionada con la estructura autorizada para exportar crudo extraído del Bloque 9. El dato resulta relevante porque conecta el negocio petrolero con una figura familiar del círculo histórico de poder en Cuba, justo en un momento en que Washington endurece la presión sobre sectores estratégicos de la economía controlada por el régimen.
La suspensión de Melbana no significa, por ahora, la salida definitiva de la empresa del país. Pero sí coloca el proyecto en una zona de incertidumbre mayor. La petrolera debe decidir si puede seguir operando bajo un contrato cuya contraparte principal está sancionada por EEUU.
Para Cuba, el golpe llega en un momento especialmente delicado. El régimen necesita combustible, inversión extranjera y señales de viabilidad económica. La pausa de Melbana envía el mensaje contrario: el costo de operar en sectores sensibles de la isla sigue aumentando.

