
Cuba enfrentará este martes 23 de junio otra jornada marcada por apagones prolongados, con una previsión que podría dejar sin corriente, de manera simultánea, hasta al 64% del país durante el horario de mayor consumo eléctrico, según analizó la agencia EFE a partir de datos de la UNE.
La Unión Eléctrica estimó para el pico nocturno una disponibilidad de 1.215 megavatios frente a una demanda máxima de 3.250 MW. Esa diferencia deja un déficit de 2.035 MW y una afectación prevista de 2.075 MW, cifra que vuelve a colocar al Sistema Electroenergético Nacional bajo una presión extrema.
El escenario confirma que la crisis eléctrica cubana continúa sin señales de alivio estable. Aunque los reportes diarios pueden variar según la entrada o salida de unidades generadoras, la magnitud del déficit previsto anticipa una noche especialmente difícil para millones de cubanos.
El déficit vuelve a superar los 2.000 MW
La UNE informó que el lunes el servicio eléctrico estuvo afectado durante las 24 horas y que los cortes se mantuvieron también durante la madrugada. La máxima afectación del día anterior llegó a 2.037 MW a las 8:30 p.m., por una demanda superior a la pronosticada.
Para este martes, el organismo estatal prevé una situación similar en el horario pico. La entrada prevista de la unidad 8 de la termoeléctrica de Mariel, con apenas 35 MW, no alcanza para compensar el desequilibrio entre la generación disponible y la demanda nacional.
La producción de los nuevos parques solares fotovoltaicos aportó 4.579 MWh, con una potencia máxima de 631 MW en el horario de mayor generación solar. Sin embargo, ese aporte tiene un límite evidente: no resuelve el déficit nocturno, cuando crece el consumo doméstico y cae la generación solar.
Averías, mantenimiento y falta de combustible golpean al sistema
El parte oficial señala varias incidencias en la generación térmica. Están averiadas las unidades 6 y 8 de la CTE Máximo Gómez, la unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes y la unidad 2 de la CTE Lidio Ramón Pérez.
A ello se suman unidades en mantenimiento en las termoeléctricas Máximo Gómez, Ernesto Guevara de la Serna, Antonio Maceo y Diez de Octubre. En total, la generación térmica tiene 410 MW fuera de servicio por estas causas.
La situación se agrava por la generación distribuida, uno de los componentes más golpeados por la falta de combustible. La UNE reportó 106 centrales fuera de servicio por esa razón, además de la Patana de Regla, la Patana de Melones, la Central Fuel de Mariel y la Central Fuel de Moa. El total indisponible por combustible asciende a 1.203 MW.
Una crisis que ya marca la vida diaria en Cuba
Los apagones se han convertido en uno de los rostros más visibles de la crisis económica cubana. La falta de electricidad afecta la conservación de alimentos, el suministro de agua en zonas dependientes de bombeo, el trabajo remoto, las comunicaciones, el descanso y la actividad de pequeños negocios privados.
El Gobierno cubano ha reconocido que la situación del Sistema Electroenergético Nacional es “crítica” y “extremadamente tensa”. La crisis combina averías en plantas envejecidas, déficit de inversiones, baja disponibilidad de combustible y una demanda que supera ampliamente la capacidad de generación.
En las últimas semanas, los cortes prolongados han provocado malestar social en varias zonas del país, incluida La Habana, donde se han reportado cacerolazos y protestas puntuales durante jornadas de apagones extensos.
La previsión de este martes vuelve a mostrar el tamaño del problema: Cuba no solo enfrenta cortes eléctricos frecuentes, sino un déficit estructural que deja al sistema operando al límite. Mientras no se recupere capacidad de generación estable ni se garantice combustible suficiente, los apagones seguirán condicionando la vida diaria de la población.

