
El precio de un saco de carbón vegetal ya supera los 4.000 pesos cubanos (CUP) en Sancti Spíritus, más de la mitad del salario medio mensual reconocido oficialmente en la Isla.
El aumento, reportado esta semana por Radio Sancti Spíritus, responde a la creciente demanda provocada por los apagones, la falta de gas licuado, las lluvias y las limitaciones para producirlo en el país.
Para numerosas familias espirituanas, el carbón dejó de ser una opción ocasional. Los cortes eléctricos impiden utilizar hornillas, arroceras y otros equipos, mientras la escasez de gas obliga a buscar combustibles que permitan preparar los alimentos.
Cocinar con carbón se vuelve casi imposible
El producto más utilizado en la provincia procede del marabú. Su combustión lenta lo ha convertido durante años en una mercancía destinada a mercados extranjeros.
Varias empresas estatales de Sancti Spíritus, entre ellas Forestal Integral, Flora y Fauna y la Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro, participan en esa actividad exportadora.
La disponibilidad para los hogares, sin embargo, continúa limitada. En distintas provincias, los precios reportados durante junio oscilaron entre 3.200 y 5.000 pesos por saco. A finales de 2024 podían encontrarse ofertas de entre 900 y 1.400 pesos.
José Martínez Hernández, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno Provincial, reconoció la falta de trabajadores, herramientas y combustibles para ampliar la producción.
“La producción de carbón parte de un grupo de recursos que hoy están deficitarios: los recursos humanos, los hombres. Necesitan motosierras, aceite, gasolina. Hay que cambiar el método, volver a encadenarse con estos productores y crear un sistema de pago que estimule la producción”, declaró al medio estatal.
Régimen admite carencias para aumentar la producción
Las autoridades pretenden que cada municipio produzca suficiente carbón para cubrir su consumo. El plan contempla incorporar nuevas entidades estatales y ofrecer financiamiento en divisas, aunque no se anunciaron fechas ni cantidades concretas.
Martínez también negó que exista una prohibición provincial para vender el producto. “Tendremos que organizar, a partir de las producciones del sistema empresarial, una comercialización legal en mercados, placitas y puntos de venta, con personas que no especulen con los precios”, afirmó.
El uso doméstico del carbón también representa un riesgo. Su combustión produce monóxido de carbono, un gas que puede causar mareos, náuseas, confusión e incluso la muerte en espacios cerrados. Niños, ancianos y pacientes con enfermedades respiratorias figuran entre los más vulnerables.
La subida expone otra contradicción de la economía centralizada cubana: un país que comercializa carbón en el exterior no garantiza que sus ciudadanos puedan adquirirlo a un precio compatible con sus ingresos.

