
Fernando Bécquer, el trovador cubano condenado por abusos lascivos contra varias mujeres, promociona en Facebook la venta de una vivienda en El Vedado, La Habana, después de retomar su actividad en las redes sociales y reaparecer en espacios musicales.
El anuncio fue publicado el pasado 23 de julio en el perfil que utiliza el artista. “Se vende casa en El Vedado”, escribió junto a varias fotografías de la propiedad, ubicada en la calle C, entre 17 y 19.
La publicación no explica por qué decidió venderla ni menciona cuál será su próximo destino. Tampoco aparece el precio del inmueble.
Fernando Bécquer anuncia una casa en Cuba de más de 137 metros cuadrados
Según la descripción compartida por Bécquer, la casa tiene 137,74 metros cuadrados y se encuentra en un primer piso. Cuenta con balcón a la calle, sala, saleta, comedor, tres habitaciones, baño, cocina y patio con lavadero.
Entre sus comodidades, el anuncio menciona gas de la calle, suministro de agua durante las 24 horas, teléfono fijo y conexión a Nauta Hogar. Las imágenes muestran una construcción antigua con amplios espacios interiores y un cartel de “Se vende” colocado en el balcón.
Aunque el trovador difundió directamente la oferta entre sus seguidores, la publicación no incluye documentos que permitan comprobar quién figura legalmente como dueño del inmueble. Para negociar la operación proporciona dos números telefónicos y remite a una mujer identificada como “Beatriz”.
La conexión entre la casa en Cuba y la madre de Fernando Bécquer
La persona mencionada en el anuncio sería Beatriz Rosa Cifuentes Villalón, madre del cantautor. Los números telefónicos coinciden con los utilizados años atrás para promocionar Casa Betty, un alojamiento para turistas que Cifuentes gestionaba en otro punto de El Vedado.
Esa coincidencia recupera una conexión incómoda con el caso que llevó a Bécquer ante los tribunales. Casa Betty funcionaba en un apartamento del octavo piso de un edificio de la calle G y fue señalado por una sobreviviente como escenario de uno de los abusos.
No se trata de la misma propiedad que aparece ahora a la venta. El nuevo anuncio corresponde a una vivienda de la calle C. Sin embargo, la presencia del nombre de la madre y de los antiguos contactos del hostal vuelve a enlazar la actividad pública del trovador con lugares que resultaron centrales en los testimonios.
Una de las denunciantes, identificada con el nombre ficticio de Patricia, contó a la revista independiente El Estornudo que Bécquer la llevó a casa de su madre pocos días después de un primer episodio de abuso.
La joven describió un apartamento con habitaciones decoradas en colores diferentes. Según su relato, Cifuentes estaba cosiendo en la sala mientras ella permanecía con el músico dentro de uno de los cuartos. Bécquer le habría dicho que su madre creía que llevaba amigas a la vivienda para cantar y tocar la guitarra.
El testimonio no demuestra que Cifuentes conociera lo que sucedía. La sobreviviente, no obstante, dejó planteada esa duda al reconstruir las circunstancias en las que fue aislada.
Mujeres cubanas denunciaron a Fernando Bécquer durante más de dos décadas
Las primeras investigaciones periodísticas sobre el trovador aparecieron en diciembre de 2021. Con el paso de los meses, decenas de mujeres cubanas ofrecieron testimonios sobre episodios de acoso, manipulación y abusos ocurridos durante más de veinte años.
Varias denunciantes aseguraron que Bécquer se valía de supuestas consultas espirituales, encuentros musicales o relaciones de confianza para acercarse a ellas y colocarlas en situaciones de vulnerabilidad. Algunas eran muy jóvenes cuando ocurrieron los hechos y al menos tres eran menores de edad, según la investigación publicada por El Estornudo.
En octubre de 2022, el Tribunal Municipal Popular de Centro Habana lo declaró culpable de varios delitos de abusos lascivos. Inicialmente recibió cinco años de limitación de libertad, una sanción que le permitía permanecer fuera de prisión bajo determinadas condiciones.
Después de la apelación, la pena quedó reducida a tres años y cuatro meses. La decisión generó fuertes críticas entre las sobrevivientes y las plataformas feministas que las acompañaron.
En enero de 2023, tras publicar canciones con ataques contra activistas y mujeres que cuestionaron el proceso judicial, las autoridades revocaron el beneficio y ordenaron su internamiento en un establecimiento penitenciario.
El regreso de Fernando Bécquer después de su condena
Bécquer volvió a ser visto públicamente en mayo de 2024. Varias fotografías lo mostraron con el uniforme de Servicios Comunales mientras recogía basura en las calles de La Habana.
Las imágenes provocaron preguntas sobre el régimen bajo el cual cumplía su sanción, pero las autoridades cubanas no ofrecieron entonces una explicación detallada. Tampoco se ha divulgado una resolución que precise cuándo salió de prisión o en qué condiciones terminó de cumplir la pena.
Para junio de 2026, el trovador ya promocionaba presentaciones musicales y compartía videos relacionados con su trabajo artístico. También apareció en una grabación que describía su trayectoria reciente desde la “resiliencia”, un enfoque cuestionado por situarlo en el centro del relato y omitir a las mujeres que denunciaron sus actos.
La venta de la casa se suma ahora a esa reconstrucción de su vida pública. No existen pruebas de que la operación inmobiliaria guarde relación con la condena y Bécquer tampoco ha explicado qué lo llevó a desprenderse de la vivienda.
El anuncio adquiere relevancia en una Cuba que continúa sin una ley integral contra la violencia de género. Aunque existen disposiciones dispersas en el Código Penal y otros programas estatales, activistas consideran que siguen faltando mecanismos coordinados de prevención, protección y reparación.
La facilidad con la que una figura condenada puede regresar a las redes y a los escenarios sin asumir públicamente el daño causado también refleja el peso del machismo en la sociedad cubana. Hasta ahora, Bécquer no ha ofrecido una disculpa pública a las sobrevivientes.
El cartel de “Se vende” puede anunciar un cambio de casa, pero no borra un caso que obligó a muchas mujeres cubanas a romper el silencio y expuso las carencias con las que todavía deben enfrentarse quienes denuncian la violencia machista en la Isla.

