
Las exportaciones de combustibles desde Estados Unidos hacia Cuba alcanzaron los 95.744.767 dólares durante el primer semestre de 2026, una cifra que contradice el argumento del gobierno cubano de que el embargo estadounidense impide a la Isla acceder a suministros energéticos.
Los datos, divulgados por el Consejo de Comercio y Economía EEUU-Cuba (UCTEC), corresponden a operaciones autorizadas principalmente para abastecer al sector privado cubano.
El incremento fue especialmente pronunciado durante junio, cuando las ventas sumaron 47.842.674 dólares, casi la mitad del monto registrado entre enero y junio. La comparación con el comienzo del año refleja la magnitud del crecimiento: en enero y febrero apenas se habían exportado 2.548.110 dólares en combustibles.
Cuba compra millones en combustible a EEUU
Las estadísticas muestran que el embargo no establece una prohibición absoluta sobre el suministro de productos petrolíferos estadounidenses a Cuba. Washington mantiene restricciones contra empresas estatales y militares, pero permite determinadas operaciones destinadas a negocios privados e individuos que cumplen los requisitos establecidos.
Entre las mercancías enviadas figuran gasolina, queroseno, lubricantes para automóviles y aviación, aceites minerales, propano líquido y diferentes preparados de hidrocarburos. El aceite combustible ligero con bajo contenido de azufre encabezó las operaciones, con más de 39 millones de dólares acumulados.
Los cargamentos partieron desde los distritos aduaneros de Miami, Tampa, Houston-Galveston y Nueva Orleans. Houston-Galveston concentró 25.194.850 dólares solamente en la principal categoría de aceite combustible, mientras Miami presentó una mayor diversidad de productos.
EEUU autoriza combustible para el sector privado cubano
Las operaciones aumentaron después de que Washington ampliara en febrero las posibilidades de utilizar la excepción de licencia Support for the Cuban People (SCP). El mecanismo permite exportar determinados productos petrolíferos para actividades económicas privadas y consumo individual, siempre que las transacciones cumplan las condiciones federales.
La OFAC también estableció una política favorable para determinadas solicitudes relacionadas con la reventa de petróleo venezolano destinado a apoyar al sector privado cubano. Las operaciones no pueden beneficiar a instituciones gubernamentales, militares, de inteligencia ni a entidades sometidas a sanciones.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la política fue diseñada para colocar “al sector privado y a los cubanos privados, no afiliados al gobierno, no afiliados al militar, en una posición privilegiada”.
Parte del combustible llega mediante isotanques transportados en buques portacontenedores hacia Mariel. Entre los receptores identificados aparecen panaderías, mayoristas y pequeños distribuidores privados.
La apertura para esas importaciones contrasta con el endurecimiento de las medidas contra el sector petrolero estatal. Washington sancionó a CUPET en junio y posteriormente amplió las restricciones sobre otras entidades vinculadas a la industria energética oficial.
Las compras estadounidenses, sin embargo, están lejos de solucionar la crisis eléctrica nacional porque están dirigidas al mercado privado. Sí muestran que, pese a la narrativa oficial sobre un cierre económico absoluto, existen mecanismos legales para importar combustible desde EEUU cuando las operaciones cumplen los requisitos establecidos por Washington.

