
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que la administración de Donald Trump no descarta una acción militar contra Cuba y advirtió al gobierno de La Habana que debe prestar atención a la determinación de Washington de hacer valer sus intereses estratégicos en el hemisferio.
Las declaraciones se produjeron durante una visita oficial del funcionario a Panamá, donde participó en un encuentro de la Coalición contra Cárteles de las Américas, una iniciativa de seguridad promovida por Estados Unidos para reforzar la cooperación regional frente al narcotráfico y otras organizaciones criminales transnacionales.
Hegseth no descarta una intervención militar en Cuba
“Como ya he dicho antes, y creo que han visto lo ocurrido en otros casos, todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, respondió Hegseth al ser interrogado por periodistas sobre la posibilidad de que Washington recurra a la fuerza contra la isla.
El jefe del Pentágono no anunció una operación concreta, ofreció detalles sobre posibles escenarios ni indicó que el presidente Trump haya adoptado una decisión en ese sentido. Sus palabras, sin embargo, mantienen explícitamente la alternativa militar dentro del abanico de medidas contempladas por el Gobierno estadounidense y endurecen el mensaje dirigido a las autoridades cubanas.
Out with our warriors at the Jungle Operations Training Center in Panama.
No environment is too harsh, no terrain too tough. Incredibly proud of these lethal joint and partner forces. pic.twitter.com/cJHqoepLY9
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) August 13, 2026
Hegseth agregó que Cuba “haría bien en prestar atención” a la voluntad de Trump de hacer valer lo que describió como las prerrogativas estratégicas de Estados Unidos. También sostuvo que ningún país puede compararse con el poder estadounidense y restó importancia a los avances de actores externos en la región.
El funcionario mencionó en ese contexto a Rusia, Irán, Venezuela y Cuba, y aseguró que la manera en que esos gobiernos han respondido a Estados Unidos y a la coalición contra los cárteles demuestra, a su juicio, que comprenden dónde se encuentra el equilibrio de poder en el continente. Según Hegseth, esa lectura se aplica igualmente al caso cubano.
Estados Unidos incrementa la presión sobre el gobierno cubano
La advertencia se inscribe en una política de creciente presión de la administración Trump sobre La Habana y en un enfoque más amplio que busca reafirmar la primacía estadounidense en América Latina.
Durante el encuentro en Panamá, Hegseth defendió la capacidad de Washington para actuar junto a gobiernos aliados contra grupos designados como terroristas y frente a la influencia que considera adversaria en la región.
El mensaje también retoma una línea que el secretario de Guerra había expresado en junio, durante una visita a la Base Naval de Guantánamo. En aquella ocasión advirtió a las autoridades cubanas contra la adquisición de armas capaces de alcanzar territorio estadounidense o la propia instalación militar, y aseguró que Washington prepararía para el presidente todas las opciones necesarias ante una posible contingencia.
Pese al tono de las declaraciones más recientes, la afirmación de que existen opciones militares no equivale por sí sola al anuncio de un ataque ni confirma preparativos para una invasión.
En marzo, el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, dijo ante el Senado que esa estructura militar no realizaba ensayos para ocupar Cuba y que tampoco conocía preparativos semejantes en otros mandos.
Donovan señaló, no obstante, que las fuerzas estadounidenses estaban listas para proteger la embajada en La Habana, defender la base de Guantánamo y apoyar una respuesta ante una eventual migración masiva.
Las tensiones entre ambos países han aumentado en medio de la ofensiva de Washington para reducir la influencia de gobiernos y actores que considera hostiles en el hemisferio. La administración Trump ha combinado sanciones económicas, advertencias políticas y una presencia militar más activa en América Latina, especialmente en operaciones vinculadas con el narcotráfico y la seguridad regional.
Crece la tensión entre Estados Unidos y Cuba
Desde La Habana, las autoridades han denunciado anteriormente que una acción militar estadounidense tendría consecuencias graves para la población de ambos países. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, advirtió en junio que una confrontación podría provocar miles de muertes, en respuesta al incremento de las amenazas y la presión procedentes de Washington.
La intervención de Hegseth en Panamá refuerza ahora la incertidumbre sobre el rumbo de la relación bilateral. Aunque el secretario evitó definir qué condiciones podrían llevar a Trump a autorizar el uso de la fuerza, su mensaje coloca nuevamente a Cuba dentro del debate sobre las prioridades de seguridad de Estados Unidos en el continente.
Por el momento, la declaración funciona principalmente como una advertencia política y estratégica. La ausencia de un anuncio operativo obliga a distinguir entre la disposición declarada a considerar medidas militares y la existencia de un plan aprobado.

