
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció ayer jueves una cena de Estado en la Casa Blanca para recibir al mandatario chino Xi Jinping durante su visita oficial a Washington.
La recepción tuvo lugar en el Salón Este y reunió a las delegaciones de ambos países, funcionarios gubernamentales y líderes empresariales en una ceremonia organizada por la primera dama, Melania Trump.
La velada se celebró después del encuentro bilateral entre Trump y Xi, quienes mantuvieron conversaciones durante varias horas en la residencia presidencial. Tras la reunión, el mandatario estadounidense resumió el resultado del diálogo con una breve declaración ante los periodistas: “Gran reunión. Gracias”.
Posteriormente, el mandatario republicano acompañó al presidente chino por los jardines de la Casa Blanca y le mostró parte de las obras que actualmente se desarrollan dentro del complejo presidencial.
Cena con menú inspirado en Estados Unidos y China
La cena fue diseñada para combinar elementos culturales de ambas naciones, con una propuesta gastronómica que incorpora ingredientes estadounidenses con influencias de la cocina china.
El evento comenzó con un brindis utilizando el vino espumoso estadounidense Schramsberg “Blanc De Noir”, una elección vinculada al histórico encuentro entre el presidente Richard Nixon y el primer ministro chino Zhou Enlai durante la visita estadounidense a China en 1972.
Ese mismo vino fue utilizado durante el conocido “Brindis por la Paz” celebrado en Pekín y continúa formando parte de algunas ceremonias oficiales en la Casa Blanca.
El primer plato del menú fue una velouté de calabaza amarilla acompañada de un fricasé de champiñones silvestres, panceta crujiente y aceite de cebolleta. La preparación busca combinar sabores de temporada con una textura suave y aromas provenientes de hierbas frescas y vegetales.
El plato principal estuvo compuesto por lubina con costra de sésamo, bok choy estofado, berenjena asada y salsa verde. La preparación incorpora ingredientes asociados a la gastronomía asiática, como el sésamo y el bok choy, junto con técnicas culinarias occidentales.
El postre fue un crémeux de vainilla acompañado de helado de miel White House, frangipane de nueces y confitura de cerezas ácidas. La presentación combinará sabores dulces y frutales dentro de una preparación inspirada en la tradición de la repostería francesa.
Música y decoración con símbolos chinos
Además de la propuesta gastronómica, la cena contó con un programa artístico que incluyó la participación del tenor Christopher Macchio, quien actuó durante la investidura presidencial de 2025.
El espectáculo también sumó a agrupaciones musicales militares estadounidenses, entre ellas la Banda de Marines del Presidente, la Banda de Tambores y Cornetas del Comandante, el Coro del Ejército de EEUU y la Orquesta de Cuerdas del Ejército.
La decoración del Salón Este estuvo marcada por referencias culturales chinas, especialmente mediante el uso del color rojo, considerado un símbolo tradicional de celebración y prosperidad en China.
Un encuentro marcado por la relación entre Washington y Pekín
La cena ocurre en medio de la visita oficial de Xi Jinping a Estados Unidos y representa uno de los actos diplomáticos más relevantes de su agenda en Washington y en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La reunión entre ambos líderes forma parte de los esfuerzos por mantener canales de comunicación entre las dos mayores economías del mundo, cuyas relaciones han estado marcadas en los últimos años por diferencias comerciales, tecnológicas y geopolíticas.
Aunque la Casa Blanca no detalló públicamente todos los temas tratados durante la conversación privada, el encuentro y la cena de Estado representan una muestra del interés de ambas partes por mantener el diálogo diplomático.
