
Miss Universe Cuba emitió un comunicado oficial para responder a las supuestas acusaciones realizadas por el cantante cubano Eduardo Antonio, quien habría hablado de un presunto “fraude” relacionado con el certamen.
En el texto, firmado por el también polémico director nacional del certamen, Prince Julio César, la organización rechazó categóricamente esos señalamientos y sostuvo que cualquier denuncia de esa naturaleza debe estar respaldada por pruebas concretas que demuestren una eventual manipulación del concurso.
La dirección de Miss Universe Cuba señaló que esta será su única declaración pública sobre la controversia. La respuesta fue dirigida a la comunidad, patrocinadores, colaboradores, candidatas, seguidores, medios de comunicación y público interesado en el certamen.
Asimismo, se plantea que cualquier denuncia de fraude debería identificar qué procedimiento sería manipulado, qué norma resultaría vulnerada y cuáles serían las evidencias disponibles.
Según el documento, la controversia estaría relacionada con una conversación previa entre el intérprete y representantes del concurso sobre la posibilidad de que Eduardo Antonio integrara el jurado. Miss Universe Cuba aclaró que esa conversación abordó únicamente una posible participación y que nunca existió una confirmación definitiva.
En la versión ofrecida por la organización, se le explicó al cantante que debía esperar mientras se terminaba de conformar y confirmar el grupo de personas que tendría responsabilidades dentro del jurado. El comunicado insiste en que aquella conversación no representaba un compromiso contractual ni una designación oficial.
Miss Universe Cuba también negó que hubiera solicitado una cotización o información sobre los honorarios profesionales del artista para actuar, cantar o presentarse durante el evento.
Aseguró que nunca negoció una contratación artística con Eduardo Antonio, que el diálogo se limitó exclusivamente a su eventual presencia como integrante del jurado y que después de aquella conversación, comenzaron numerosas llamadas y comunicaciones procedentes tanto del cantante como de su esposo. El comunicado precisa que las comunicaciones se volvieron reiterativas y que finalmente decidió dejar de responder porque, según explicó, ya había proporcionado toda la información disponible sobre el asunto.
La organización fue más allá al asegurar que la frecuencia y el contenido de esos contactos provocaron una sensación de presión, intimidación y acoso. También afirmó conservar mensajes, registros de llamadas y otras comunicaciones que, a su juicio, respaldan su versión de los acontecimientos. Entre esas evidencias mencionó una nota de voz que acompañaría el pronunciamiento para que el público pudiera escucharla y formarse su propia opinión.
“Hasta ahora escogí la prudencia. Pero prudencia no significa miedo y silencio no significa debilidad”, expresó el comunicado. Miss Universe Cuba defendió además su autonomía para decidir quién participa en el certamen y sostuvo que ninguna figura pública tiene derecho automático a recibir una invitación o integrar el jurado por su nivel de popularidad, cantidad de seguidores, contactos o exposición mediática.
La organización afirmó que sus decisiones buscan preservar la integridad del concurso y proteger principalmente a las candidatas. También indicó que las publicaciones donde aparecieron los señalamientos de supuesto fraude fueron eliminadas posteriormente, aunque consideró que retirar ese contenido no equivale a rectificar públicamente.
“No permitiré que esta plataforma se convierta en escenario de conflictos personales, presiones, egos o guerras mediáticas. Miss Universo Cuba existe para nuestras candidatas, para promover su talento, disciplina, preparación y el orgullo de representar a Cuba”, indicó el director general.
Para finalizar, señaló que ha conservado la documentación relacionada con estos hechos y, si fuera necesario defender formalmente su nombre, integridad o la reputación de la organización, se reserva el derecho de hacerlo por las vías correspondientes.

