
El Gobierno cubano organizó este miércoles 19 de agosto una recepción oficial en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), en La Habana, para los diplomáticos que tuvieron que abandonar República Dominicana.
La ceremonia, encabezada por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, presentó el episodio como una defensa de la llamada “diplomacia revolucionaria” frente a supuestas presiones externas atribuidas por Cuba a Estados Unidos.
Rodríguez afirmó en X que los funcionarios y sus familiares fueron expulsados “sin razón alguna” y sostuvo que habían cumplido con rigor sus responsabilidades. El canciller no abordó, sin embargo, las informaciones publicadas por medios dominicanos sobre presuntas tareas de inteligencia realizadas por algunos integrantes de la misión. Cuba asegura que regresaron 10 diplomáticos, mientras Santo Domingo mantiene que pidió el retiro de nueve.
El oficialismo presenta el regreso como un triunfo
Josefina Vidal, viceministra de Relaciones Exteriores, reiteró durante el recibimiento que República Dominicana no había presentado argumentos para justificar la medida. También responsabilizó a Washington de influir sobre las autoridades dominicanas. El comunicado oficial difundido por Santo Domingo el 13 de agosto no menciona al Gobierno estadounidense ni relaciona la decisión con una solicitud de Washington.
Los medios estatales cubanos reforzaron el tono de reivindicación. Radio Rebelde habló de una “respuesta victoriosa” y el periódico Adelante aseguró que los funcionarios regresaban con la “entereza moral” de quienes habían cumplido con su deber. Odín Ysla Hernández, identificado como vicecónsul y portavoz del grupo, calificó la decisión de injustificada y vinculó su intervención con referencias al legado de Fidel Castro.
Santo Domingo optó por mantener en reserva las razones
La Cancillería dominicana anunció el 13 de agosto que había solicitado la salida de nueve miembros de la misión diplomática cubana y de sus familiares. Otorgó un plazo de siete días y explicó que manejaría el asunto con discreción, a través de los canales diplomáticos establecidos. No publicó nombres, cargos ni detalles sobre los motivos. La Habana, por su parte, ha utilizado el término “expulsión” y cifra en 10 los funcionarios afectados.
El silencio oficial de República Dominicana sobre las causas no implica que la medida carezca necesariamente de fundamento. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas permite al país receptor declarar persona non grata a un diplomático o considerar inaceptable a otro integrante de una misión sin explicar públicamente las razones. Esa norma tampoco constituye una prueba de que los funcionarios cubanos hayan cometido alguna irregularidad.
Medios dominicanos mencionan posibles actividades de inteligencia
El periódico El Día informó, citando fuentes vinculadas al caso, que algunos de los funcionarios habrían desarrollado tareas relacionadas con los servicios cubanos de inteligencia y seguridad que no correspondían a sus responsabilidades diplomáticas. Diario Libre publicó además que organismos de seguridad habrían detectado agentes cubanos dentro de instalaciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe con la misión de vigilar a atletas de la Isla y prevenir abandonos de la delegación.
José Monegro, presidente del Comité Organizador de los Juegos, aseguró que nunca fue informado sobre incidentes de ese tipo. Según declaró, los reportes diarios que recibía tampoco incluyeron situaciones relacionadas con personal de la Embajada cubana. Hasta ahora, las autoridades dominicanas no han confirmado públicamente las versiones de prensa sobre supuestas operaciones de inteligencia.
El episodio coincidió con la salida de cinco deportistas cubanos de su delegación durante los Juegos: Moisés David Torres Puig, Leah Daniella Almeida, Yasmani Evelio Álvarez Peraza, Hershey Daniela de la Cruz y Adán Isbel Núñez Pina. Dos de ellos iniciaron trámites ante la Oficina Nacional para los Refugiados de República Dominicana, mientras los otros tres permanecen en el país a la espera de regularizar su situación migratoria.
Los funcionarios diplomáticos abandonaron República Dominicana el domingo 16 de agosto, antes de que concluyera el plazo concedido por Santo Domingo. Ninguno de los dos gobiernos ha divulgado la lista completa de los retirados ni ha confirmado oficialmente si el embajador Ángel Arzuaga Reyes formaba parte del grupo. Tres días después, La Habana transformó su regreso en una ceremonia de respaldo político, mientras continúan sin conocerse de forma oficial las razones específicas que motivaron la decisión dominicana.

