
La actividad sísmica volvió a concentrar la atención en el oriente de Cuba después de que la zona de Santiago-Baconao acumulara 17 movimientos telúricos en apenas 24 horas, según el más reciente parte diario del Servicio Sismológico Nacional.
El aumento en la cantidad de eventos llama la atención por producirse en una de las regiones de mayor peligro sísmico del país. Sin embargo, los especialistas advierten que el número de temblores, por sí solo, no significa que se esté produciendo una situación fuera de lo habitual.
Santiago-Baconao registra 17 sismos en solo 24 horas
El balance comprende el período entre las 6:00 a.m. del domingo 6 de septiembre y las 5:59 a.m. de este lunes 7. Durante esas 24 horas, el Servicio Sismológico Nacional contabilizó 17 eventos en Santiago-Baconao, cuyas magnitudes oscilaron entre 0,2 y 2,5.
Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional de Cuba, confirmó que se produjo un incremento en el número de sismos registrados en esa zona, aunque hizo una distinción importante: la energía liberada permanece dentro de los parámetros habituales de la actividad sísmica diaria.
Esto significa que una mayor cantidad de pequeños movimientos no equivale necesariamente a una mayor peligrosidad inmediata. Las magnitudes reportadas en Santiago-Baconao fueron considerablemente inferiores a las de otros eventos que han sido perceptibles en el oriente cubano.
En agosto, por ejemplo, el Servicio Sismológico informó de varios movimientos de baja magnitud registrados en el oriente de Cuba, mientras la población todavía estaba pendiente de la polémica generada por una falsa alerta sísmica recibida en teléfonos móviles.
Imías y Paso de los Vientos también registran movimientos
La actividad de las últimas horas no se limitó a Santiago-Baconao. El parte recoge otros cuatro eventos en la zona de Imías, en Guantánamo, con magnitudes comprendidas entre 1,4 y 2,3.
También se detectó un sismo de magnitud 3,2 en la zona de Paso de los Vientos-Gran Inagua, otro de los sectores vigilados habitualmente por los especialistas debido a la actividad tectónica existente entre Cuba, Haití, República Dominicana y las Bahamas.
La región oriental cubana ha atravesado episodios considerablemente más energéticos en los últimos años. En febrero de 2026, un sismo de magnitud 5,6 generó al menos 33 réplicas poco después del movimiento principal. Otro antecedente importante ocurrió en octubre de 2024, cuando un sismo de magnitud 5,1 fue sentido en Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma.
¿El aumento de sismos significa que puede ocurrir un terremoto mayor?
Los datos disponibles hasta el momento no permiten llegar a esa conclusión. La cantidad de pequeños terremotos registrada durante un período corto no constituye por sí misma una señal que permita predecir un movimiento de gran magnitud.
Precisamente, Arango Arias señaló que, pese al incremento de eventos en Santiago-Baconao, la energía liberada continúa dentro del comportamiento diario esperado. Los especialistas mantienen la vigilancia permanente de la región, pero los terremotos no pueden predecirse con precisión a partir de una secuencia de pequeños temblores.
El parte cubano también identificó como evento significativo en el Caribe un terremoto de magnitud 3,6 en República Dominicana. El movimiento ocurrió cerca de Higüey y fue registrado igualmente por redes sismológicas internacionales.
Por ahora, el elemento que los especialistas siguen con mayor atención no es únicamente que hayan ocurrido 17 sismos, sino cómo evoluciona la energía y la distribución de los eventos en una zona históricamente activa del oriente cubano.
