
Funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS, por sus siglas en inglés) participaron en reuniones en el Congreso para informar sobre la situación actual de Cuba y los esfuerzos de la administración de Donald Trump para entregar asistencia humanitaria a la población vulnerable de la Isla.
El encuentro tuvo como uno de sus principales temas la distribución de un fondo de 100 millones de dólares destinado a organizaciones encargadas de canalizar ayuda directamente a los cubanos.
La reunión fue reportada en redes sociales por la Embajada de EEUU en Cuba: “Durante su visita de trabajo a Washington D.C. nuestro Jefe de Misión Mike Hammer estuvo con colegas del DOS en el Congreso para informar sobre la situación en Cuba y los esfuerzos de la Administración Trump para apoyar al pueblo cubano, incluyendo la distribución de $100 millones en asistencia humanitaria a través de organizaciones”.
Durante su visita de trabajo a Washington D.C. nuestro Jefe de Misión Mike Hammer estuvo con colegas del @StateDept en el Congreso para informar sobre la situación en Cuba y los esfuerzos de la Administración Trump para apoyar al pueblo Cubano, incluyendo la distribución de $100… pic.twitter.com/xbaYhhVZ4V
— Embajada de los Estados Unidos en Cuba (@USEmbCuba) September 9, 2026
Hammer dirige la misión diplomática estadounidense en La Habana desde noviembre de 2024. Estados Unidos mantiene su embajada sin un embajador acreditado desde 2017, cuando redujo su personal diplomático tras los incidentes de salud reportados por funcionarios estadounidenses en la Isla.
En el breve comunicado emitido por la sede diplomática no se detalló cuáles otros funcionarios estuvieron presentes en las reuniones y ante cuáles comisiones del Congreso se desarrollaron las conversaciones.
Ayuda humanitaria priorizará a cubanos en situación crítica
El programa de asistencia estadounidense contempla la entrega de alimentos, productos de higiene y otros artículos esenciales a familias seleccionadas bajo criterios de necesidad.
Entre los grupos priorizados se encuentran ancianos que viven solos, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia con riesgos identificados, niños menores de cinco años en situaciones vulnerables y personas con discapacidad o encamadas que requieren apoyo para sus actividades diarias.

La Iglesia católica cubana, a través de Cáritas Cuba y con apoyo logístico de Catholic Relief Services, participa en una parte importante del proceso de distribución.
La institución religiosa explicó que no recibir un módulo de ayuda no significa que una persona no tenga necesidades, sino que existen casos considerados aún más urgentes debido a la limitación de recursos disponibles.
El obispo que supervisa el programa pidió comprensión ante el alcance limitado de la iniciativa y aseguró que el criterio principal para seleccionar beneficiarios será la situación de vulnerabilidad, sin tomar en cuenta religión, raza, nacionalidad o posición política.
De los 100 millones destinados para la asistencia humanitaria, 60 millones son gestionados mediante Cáritas Cuba con respaldo de Catholic Relief Services, mientras que los otros 40 millones están destinados a organizaciones no gubernamentales consideradas de confianza por el Gobierno estadounidense.
Los paquetes alimentarios incluyen productos como arroz, frijoles, aceite, azúcar, sal, espaguetis, sardinas y atún. Los módulos de aseo contienen jabón, detergente, pasta y cepillos dentales, tabletas para purificar agua, almohadillas sanitarias, recipientes para almacenar agua, cubos plásticos y lámparas recargables.
Según las organizaciones involucradas, la ayuda busca beneficiar aproximadamente a 200.000 hogares cubanos, lo que representaría más de medio millón de personas.
El DOS ha insistido en que la entrega directa mediante organizaciones religiosas y comunitarias permitirá que los suministros lleguen a ciudadanos necesitados sin intervención del gobierno cubano.
La primera operación del programa comenzó en julio, cuando un vuelo procedente de Miami trasladó kits de alimentos e higiene destinados a cientos de familias. La distribución inicial ocurrió en comunidades de Bejucal y Alquízar.
