
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, reconoció en una entrevista publicada este miércoles 16 de septiembre que el sistema económico cubano basado en la planificación central y el predominio estatal “está agotado” y necesita avanzar hacia una economía con mucho mayor protagonismo del mercado y del sector privado.
Las declaraciones fueron realizadas en Washington durante una entrevista con la periodista Vivian Salama, publicada por The Atlantic. Se trata de una admisión especialmente significativa por proceder de uno de los principales interlocutores del Gobierno cubano con Estados Unidos y producirse mientras La Habana intenta implementar su mayor paquete de reformas económicas en décadas.
Carlos Fernández de Cossío reconoce que el modelo económico cubano está agotado
“Está agotado”, respondió Fernández de Cossío al referirse al sistema cubano de planificación central y control estatal influenciado por el modelo soviético, según recoge The Atlantic.
El diplomático sostuvo que las circunstancias del país y del mundo han cambiado y describió con bastante claridad hacia dónde considera que debe dirigirse la economía cubana: hacia un sistema “más dependiente de los instrumentos financieros, de la economía de mercado, con un papel mucho mayor para el sector privado”, aunque manteniendo al Estado como participante.
Fernández de Cossío calificó los cambios actualmente en marcha como las transformaciones sociales y económicas “más significativas” ocurridas en Cuba durante los últimos 60 años.
Sus declaraciones coinciden con el giro anunciado por La Habana en junio, cuando presentó un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales destinado a flexibilizar varias de las restricciones que durante décadas limitaron la actividad empresarial privada.
Cuba busca dar más espacio al mercado y a las empresas privadas
Entre los cambios anunciados este año se encuentran una mayor autonomía empresarial, ampliación del sector privado, nuevas posibilidades para la inversión extranjera y modificaciones al sistema financiero.
Como informó previamente Periódico Cubano, el Gobierno anunció que las mipymes podrán crecer y operar con menos restricciones, mientras que también abrió la posibilidad de incorporar inversión extranjera directamente a empresas privadas y cooperativas.
Las reformas alcanzan incluso áreas tradicionalmente reservadas al Estado. El paquete económico contempla banca no estatal, nuevos canales privados para remesas y mayor utilización de instrumentos financieros, propuestas que encajan con el modelo descrito ahora por Fernández de Cossío.
El viceministro aseguró que Cuba había considerado transformaciones desde al menos 2011, pero afirmó que las autoridades esperaban realizarlas en circunstancias externas menos adversas. Según su versión, las sanciones y restricciones de Estados Unidos dificultan actualmente ese proceso.
Washington mantiene una interpretación diferente. La Administración de Donald Trump considera que una apertura económica debe ir acompañada de cambios políticos, mientras el Gobierno cubano sostiene que su sistema político no está sujeto a negociación, de acuerdo con la entrevista.
La frase recuerda una polémica declaración de Fidel Castro en 2010
La admisión de Fernández de Cossío tiene un antecedente llamativo. En septiembre de 2010, Fidel Castro también concedió una entrevista a The Atlantic, entonces al periodista Jeffrey Goldberg, quien le preguntó si el modelo cubano continuaba siendo válido para otros países.
“El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”, respondió Castro según publicó entonces la revista estadounidense. La declaración provocó repercusión internacional, aunque días después el propio Fidel afirmó que sus palabras habían sido malinterpretadas y sostuvo que pretendía expresar una idea diferente.
Dieciséis años después, Fernández de Cossío utiliza una formulación igualmente contundente, pero esta vez acompaña el diagnóstico con una explicación explícita: Cuba necesita más mercado, más mecanismos financieros y un sector privado considerablemente mayor.
El funcionario aseguró además que el país ha llegado a la conclusión de que ya no puede seguir aplazando las transformaciones. “El país ha cambiado. Hemos cambiado demográficamente. Nuestros recursos humanos han cambiado. El mundo ha cambiado”, declaró a The Atlantic.
La cuestión pendiente será hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno cubano en esa apertura y cuánto control conservará el Estado sobre una economía que, según uno de sus propios viceministros, ya agotó el modelo que la sostuvo durante décadas.
