
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos R. Fernández de Cossío, hizo una publicación en redes sociales que fue borrada 30 minutos después de su cuenta por expresar, al final de cuentas, un mensaje negativo para el régimen castrista en medio de la fuerte presión por parte de Estados Unidos.
“Un país que cae o fracasa por ‘si solo’ no necesita que lo empujen”, escribió el diplomático en la red social en un intento por responder a las declaraciones desde la Casa Blanca sobre una posible caída del régimen castrista tras más de 60 años de control autoritario en la Isla.
Posiblemente, una autoridad superior a su cargo le exigió la retirada del mensaje por tener una sintaxis que puede interpretarse como una aceptación interna de la debacle del gobierno comunista, en lugar de ser una respuesta a los constantes mensajes del presidente de EEUU, Donald Trump; y su secretario de Estado, Marco Rubio.
Tras este error, la última publicación del funcionario comunista es de ayer martes, cuando acusó de cómplices de “un baño de sangre” a quienes desean una agresión militar de EEUU contra Cuba.
“El esfuerzo visible en tratar de normalizar la amenaza de agresión militar contra Cuba de parte de EEUU, responde a un diseño comunicacional fríamente calculado. Forma parte del crimen y quienes participan en él serían cómplices del eventual baño de sangre”, escribió el funcionario.
Respecto a Washington, el último mensaje de Trump sobre Cuba ocurrió momentos antes de iniciar su viaje a China para un encuentro bilateral con el presidente de este país, Xi Jinping.
“Ningún republicano me ha hablado jamás de Cuba, un país fracasado que solo va en una dirección: ¡hacia abajo! Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar! Mientras tanto, ¡me voy a China!”, comentó el mandatario.
Díaz-Canel expresa polémica declaración de su gobierno
Hace unos días, el presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, también hizo una polémica declaración de su gobierno cuando fue entrevistado por el periódico español Público durante la marcha del Primero de Mayo en La Habana.
Al afirmar que “Cuba es un país organizado y con estabilidad”, aceptó ser un autoritario. “Y yo soy un dictador muy extraño: un dictador que puede compartir con su pueblo, que puede marchar junto a su pueblo”, indicó.

El dirigente reconoció la existencia de burocracia, demoras en determinados procesos y una grave crisis energética, pero rechazó que Cuba pueda ser considerada un Estado fallido. En su lugar, presentó al país como un “pueblo heroico que merece un monumento”, una visión distante del deterioro cotidiano que enfrentan millones de cubanos.
“Un estado fallido no tiene apoyo, no tiene esa participación popular en defensa de la obra de la revolución. ¡Qué estado fallido tan raro somos!, que somos capaces de mantener en esas condiciones el país funcionando”, afirmó, en una declaración que contrasta con la precariedad de los servicios básicos, el éxodo masivo y el descontento social acumulado en la Isla.


