
Una ola represiva se ha desatado ante el juicio contra la activista cubana Anna Sofía Benítez, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente, en La Habana, según diferentes reportes en redes sociales.
Al menos cuatro personas fueron detenidas cuando pretendían acompañarlas al tribunal, mientras periodistas y activistas denunciaron vigilancia policial, prohibiciones de salir de sus viviendas y amenazas para impedirles asistir.
Entre los arrestados figuran el pastor Rolando Pérez Lora, conocido como Pregonero de Cristo, y su esposa, además del líder bautista David Espinosa y su esposa. Las denuncias señalan que ambos matrimonios se dirigían al Tribunal Municipal de La Habana del Este para expresar solidaridad con las dos mujeres procesadas por divulgar la grabación de un policía.
La detención de Pérez Lora ocurrió con violencia. Agentes de la Policía Nacional Revolucionaria lo lanzaron contra el suelo para esposarlo, mientras un agente de la Seguridad del Estado, vestido de civil, trataba de evitar que grabaran la detención.
La periodista independiente Camila Acosta denunció la presencia de entre siete y ocho agentes frente a su vivienda. Su colega, Yoani Sánchez, informó que la Policía le impedía salir de casa, mientras Vladimir Turró, comunicador de CubaNet, recibió una advertencia expresa de la Seguridad del Estado para que no acudiera al juicio.
Integrantes del proyecto Fuera de la Caja reportaron patrullas y agentes apostados frente a sus domicilios. Según sus denuncias, recibieron órdenes de permanecer dentro hasta después de las 11 de la mañana. Estas restricciones coincidieron con la jornada judicial y limitaron la presencia de posibles acompañantes y observadores.
Ciudadanía y Libertad había informado asimismo que decenas de policías uniformados y agentes de civil rodeaban la vivienda de Benítez y Silvente. Al difundirse ese reporte, ambas permanecían en el inmueble antes de comparecer ante el tribunal.
El mensaje de la activista Anna Bensi antes de su audiencia
Antes de la audiencia, Anna defendió públicamente su derecho a disentir. “Nunca va a haber un juicio justo cuando estamos gobernados por un Estado de injusticia”, afirmó ante simpatizantes, líderes religiosos y medios internacionales acreditados en Cuba. La joven insistió en que utiliza su teléfono para expresar opiniones sobre la situación del país.
“No estamos de acuerdo con el sistema político de nuestro país, no estamos de acuerdo con cómo se manejan los asuntos internos de nuestro país; están mal y pensar eso no es delito”, manifestó. Sus palabras precedieron a una vista rodeada de denuncias de represión contra quienes intentaban respaldarla.
La causa parte de una querella del suboficial del Ministerio del Interior Yoel Leodán Rabaza Ramos. El policía alega que la publicación de su imagen vulneró su intimidad y lo hizo sentirse amenazado. La defensa sostiene que las acusadas documentaron una actuación oficial, sin revelar aspectos de su vida privada.
El encuentro ocurrió el 10 de marzo, cuando Rabaza Ramos llegó vestido de civil al edificio familiar, en Alamar, para entregar una citación de la Seguridad del Estado. Silvente grabó la diligencia y su hija difundió el video. Benítez explicó que actuaron para protegerse y negó haber promovido ataques contra el agente.
La Fiscalía archivó la investigación inicial en abril, pero el policía presentó posteriormente una querella privada. Según Benítez, solicita una retractación pública y dos años de limitación de libertad para cada acusada. El defensor Roberto Ortega Ortiz pidió rechazar la acción por considerar que los hechos descritos no constituyen delito.
