
El régimen cubano celebró este jueves un reconocimiento internacional concedido a una red de productores de alimentos sostenibles, pese a la crisis de abastecimiento que afecta a la Isla. El galardón fue entregado el 27 de septiembre en Turín, Italia, durante un encuentro dedicado a promover prácticas agrícolas responsables.
Según informó Slow Food Cuba Oficial, el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista, destacó el Premio Ursula Hudson 2026, otorgado a la red cubana de Slow Food. El funcionario presentó el reconocimiento como una muestra de las capacidades del país para desarrollar una agricultura sostenible.
Un premio internacional que el régimen presenta como ejemplo
La distinción se entregó durante Terra Madre Salone del Gusto, un evento internacional que reúne a agricultores, especialistas y organizaciones comprometidas con la biodiversidad y la producción responsable de alimentos.
Slow Food Alemania confirmó que las representantes cubanas Leydi Casimiro Rodríguez y Amalia Leonor Salazar Ruz participaron en la ceremonia. El premio reconoce el trabajo comunitario de la organización, no los resultados generales de la política alimentaria del Gobierno.
Rodríguez Batista celebró el acontecimiento en Facebook con una frase que contrasta con las dificultades cotidianas de la población: “No solo recibimos un premio. Cuba aporta un ejemplo”.
La organización premiada promueve métodos agroecológicos, conservación de productos tradicionales y pequeñas explotaciones agrícolas. Su trayectoria incluye proyectos comunitarios desarrollados durante años para fortalecer la producción local.
La realidad alimentaria cubana contrasta con las celebraciones oficiales
Mientras las autoridades destacan el reconocimiento, miles de familias enfrentan dificultades para comprar alimentos esenciales. La escasez de leche, huevos, carne y otros productos limita la alimentación cotidiana, especialmente entre quienes dependen de salarios estatales y pensiones.
El Programa Mundial de Alimentos advirtió que la inflación, la reducción del poder adquisitivo y las dificultades económicas han deteriorado el acceso a una dieta suficiente y variada. La organización también señaló retrasos en la distribución de productos subsidiados.
Las cifras muestran la magnitud del deterioro. Entre 2018 y 2023, la producción cubana de carne de cerdo cayó un 95%, la de arroz un 87% y la de leche un 58%, según datos recogidos por Naciones Unidas.
La gravedad de la situación también quedó reflejada en un reciente reporte de Periódico Cubano sobre un mercado de Holguín, donde se anunciaban productos como leche en polvo a 4.000 pesos y huevos a 150 pesos por unidad.
El reconocimiento no resuelve la crisis de abastecimiento
El premio reconoce esfuerzos concretos de agricultores y comunidades, pero no significa que Cuba haya superado sus problemas de producción y distribución. La diferencia resulta fundamental frente al discurso triunfalista de las autoridades.
El propio movimiento Slow Food reconoció en febrero de 2026 que la falta de combustible, los apagones y las interrupciones del suministro agravaban la inseguridad alimentaria del país.
La celebración oficial vuelve a poner sobre la mesa una contradicción: mientras el Gobierno exhibe reconocimientos internacionales, numerosos cubanos continúan dependiendo de mercados costosos, productos escasos y ayuda familiar procedente del extranjero para garantizar su alimentación.
