
Una lista de precios atribuida a un Mercado de Barrio del municipio de Banes, en Holguín, generó cuestionamientos en redes sociales por el costo de alimentos y productos de aseo, pocos días después de que el Gobierno cubano presentara este modelo como una alternativa para ofrecer mercancías entre un 15% y un 30% más baratas que en otros establecimientos.
La fotografía fue compartida por el usuario Julio Tang y muestra productos básicos con precios que para numerosas familias representan varios días —e incluso semanas— de ingresos.
Entre los valores visibles aparecen arroz a 3.000 CUP, leche en polvo a 4.000 CUP, aceite vegetal a 2.600 CUP, pollo a 750 CUP la libra y huevos a 150 CUP por unidad. También figuran picadillo a 600 CUP y azúcar a 500 CUP la libra.
La promesa oficial de precios más bajos
Nota publicada en Periódico Cubano, destaca que el Ministerio de Comercio Interior había anunciado que los Mercados de Barrio serían gestionados por mipymes y otros actores económicos en locales pertenecientes al Estado.
El plan oficial establece que determinados productos deberían venderse entre un 15% y un 30% por debajo de los precios existentes en otros puntos de comercialización.
Entre los artículos priorizados por las autoridades estaban precisamente arroz, frijoles, azúcar, leche en polvo, pollo, huevos, aceite, detergente y productos de higiene, varios de los cuales aparecen en el cartel divulgado desde Banes.
La imagen, sin embargo, no permite comprobar por sí sola si los valores representan efectivamente una reducción de hasta 30% frente a comercios cercanos. Para establecerlo sería necesario comparar precios de productos equivalentes en otros establecimientos del municipio.
El contraste sí pone sobre la mesa otra cuestión: que un precio sea inferior al de una mipyme o mercado informal no significa necesariamente que resulte accesible para hogares con ingresos limitados.
Cubanos cuestionan cuánto pueden comprar
“¿Y quién puede comprar con esos precios?”, preguntó Luis Carlos Ramírez Infante entre las reacciones al reporte. Armando Barea Gamboa ironizó al afirmar que los productos estaban “muy asequibles”.
Teresa Zaldívar cuestionó particularmente los 3.000 CUP señalados para el arroz, mientras Richard Castro Martínez reaccionó con la expresión: “Dios me coja confesado”.
La preocupación también alcanzó a los jubilados. Juan Santiesteban preguntó cómo podrán adquirir estos productos quienes reciben ingresos reducidos, mientras otros usuarios relacionaron los precios con las recientes reformas económicas impulsadas por el Gobierno.
El nuevo modelo contempla además sustituir progresivamente parte de la estructura tradicional de bodegas por establecimientos administrados por actores económicos, aunque el Estado conservará la propiedad de los locales. Las autoridades aseguran que la libreta continuará para determinados productos y grupos vulnerables.
El caso de Banes muestra que el desafío de los Mercados de Barrio no será únicamente mantener productos en los anaqueles. La prueba decisiva será si las reducciones anunciadas consiguen colocar alimentos básicos dentro de la capacidad real de compra de la población.
