
Los preparativos ante una eventual guerra en Cuba han llegado a las reuniones vecinales de La Habana. En un edificio de 20 plantas ubicado cerca de la sede del Comité Central del Partido Comunista, en el municipio Plaza de la Revolución, residentes habrían recibido instrucciones sobre cómo evacuar sus viviendas en caso de una alarma militar.
La información procede de un testimonio difundido en Facebook por el habanero Eduardo Chibás, quien relató lo ocurrido durante una reunión celebrada presuntamente el sábado 17 de octubre, a partir de lo que le contó una vecina que asistió al encuentro.
Según esa versión, los habitantes de las plantas superiores tendrían que desplazarse al sótano del edificio si se activara una alerta de guerra. Sin embargo, el espacio disponible sería insuficiente para proteger a todos los residentes.
Ante esa limitación, las instrucciones contemplarían dar prioridad a niños y adultos mayores, quienes deberían llevar consigo medicamentos, agua y otros artículos indispensables.
Refugios insuficientes y advertencias sobre los cacerolazos en La Habana
Uno de los aspectos más controvertidos de la reunión fue una advertencia atribuida a un representante de las autoridades sobre las protestas mediante cacerolazos. De acuerdo con el relato de Chibás, el funcionario habría señalado que los ciudadanos podían tocar cazuelas, pero únicamente dentro de sus viviendas.
La indicación provocó reacciones críticas en redes sociales, donde varios usuarios interpretaron el mensaje como un intento de restringir las manifestaciones públicas de descontento en medio de la crisis económica y los prolongados apagones.
El propio Chibás expresó preocupación por el alcance de las orientaciones. “Parece anecdótico, pero no lo creo”, escribió, antes de advertir que las autoridades estarían estableciendo reglas ante un escenario que considera cada vez más complicado.
Díaz-Canel intensifica los preparativos militares y revisa refugios en la capital
La reunión vecinal coincide con los ejercicios desarrollados durante el denominado Año de Preparación para la Defensa 2026, bajo la doctrina oficial de la Guerra de Todo el Pueblo.
Los preparativos en La Habana tienen antecedentes documentados. En junio, Miguel Díaz-Canel inspeccionó refugios en el Vedado y pidió que la población conociera los procedimientos de evacuación ante una eventual situación excepcional.
Posteriormente, durante una visita a la Zona de Defensa Casablanca, en el municipio Regla, el mandatario insistió en preparar sótanos, semisótanos y túneles para proteger a los ciudadanos frente a posibles ataques.
Las maniobras también han incluido ejercicios de movilización y protección civil en otros territorios. En junio, varias provincias realizaron simulacros de bombardeos, evacuaciones y operaciones defensivas.
El viernes 16 de octubre, Díaz-Canel visitó la Zona de Defensa Arroyo Arenas, en La Lisa, donde defendió los resultados de los entrenamientos militares y aseguró que las estructuras territoriales estaban mejor preparadas para enfrentar eventuales amenazas.
Estas actividades no demuestran que exista una decisión de iniciar una guerra ni que se haya ordenado una evacuación general de la capital. Se trata de ejercicios y planes preventivos desarrollados en un contexto de tensiones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.
¿Qué deben hacer los cubanos ante una posible alarma de guerra?
La Defensa Civil cubana difundió durante 2026 orientaciones dirigidas a las familias para actuar ante una eventual agresión militar. En mayo, las autoridades publicaron una guía de protección con recomendaciones sobre refugios y artículos de primera necesidad.
Entre las indicaciones figuran identificar previamente los lugares de protección, preparar agua potable, alimentos no perecederos, documentos personales, medicamentos y medios de iluminación.
Asimismo, la Defensa Civil recomendó utilizar sótanos, túneles y otras estructuras protectoras ante posibles alertas aéreas, siguiendo las instrucciones de las autoridades territoriales.
La viabilidad de esas medidas depende de las condiciones concretas de cada inmueble y de la capacidad de los espacios habilitados, un problema que precisamente plantea el testimonio divulgado desde Plaza de la Revolución.
Mientras continúan los entrenamientos militares, las denuncias sobre refugios insuficientes introducen una preocupación adicional para los residentes de edificios altos: conocer no solo dónde deberían protegerse durante una emergencia, sino también si esos lugares tienen capacidad para recibirlos.
