
En el año 2002 la teleserie Doble Juego lanzó al estrellato a Alejandro Socorro. En el programa, escrito y dirigido por Rudy Mora, el joven Alejandro interpretó el papel de Víctor, un adolescente problemático. Actualmente reside en Miami, donde ha construido una vida que incluye la paternidad de un niño de 6 años y un trabajo como conductor de camiones.
Alejandro no oculta su aprecio por las experiencias que le ha brindado su nueva vida en los Estados Unidos:
“Manejo un camión. Soy el artista camionero. Te puedo enseñar en mi teléfono una pila de amistades que he hecho, que son médicos, psicólogos y hasta dos o tres artistas que los he conocido en este empleo”.
En una entrevista para un medio cubano, el actor compartió abiertamente las transformaciones que ha experimentado desde que emigró. Hace más de 10 años que está alejado del mundo de los medios cubanos, pero se mantiene activo desde sus redes sociales, donde es bastante constante en sus publicaciones.
Aunque reconoce las dificultades de la vida como inmigrante, agradece las oportunidades y las ayudas sociales que ha recibido en su nuevo país: “La vida de un inmigrante es dura”, expresó.
Socorro reflexiona sobre las diferencias culturales y la necesidad de adaptarse a nuevas dinámicas. Desde limpiar pisos en la Corte hasta trabajar como mesero y conductor de Uber, el actor ha asumido diversas ocupaciones con gratitud y sin frustración.
Aunque ha sentido nostalgia y arrepentimiento por no haber emigrado antes, se enorgullece de su decisión y de las oportunidades que ha encontrado en Miami, donde llegó con 33 años. Con un hijo, reconoce las nuevas responsabilidades que le han dado un sentido adicional a su vida en el extranjero.
Ahora, después de dos años, Alejandro ha regresado a Cuba para atender un asunto personal. Como a muchos emigrados, la vida se le presenta dividida en dos: un periodo “antes” y otro “después” de conocer y habitar otro lugar. Su perspectiva hacia la Isla ha cambiado.
Al observar Cuba, siente una profunda tristeza al contemplar a la gente, su familia y sus amigos. El país que le vio nacer, le provoca una melancolía palpable. Reconoce que el país no es lo mismo que dejó; según él, Cuba ha alcanzado un punto crítico.
Hace unas horas, la actriz Giselle compartió un par de fotos junto a otros amigos, también actores, en un reencuentro sucedido en La Habana por la visita de Alejandro.