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Doctora cubana expone otro episodio de hostigamiento por autoridades del régimen 

 

La doctora cubana María Magdalena volvió a denunciar hostigamiento por el régimen de la Isla
El caso de la doctora María Magdalena vuelve a colocar bajo escrutinio las prácticas de control político dentro de instituciones estatales cubanas, en especial en sectores como la salud pública. (Captura de pantalla © Maria Magdalena Lasacerdotisa – Facebook)

Una doctora cubana identificada en Facebook como María Magdalena La Sacerdotisa volvió a denunciar en redes sociales presunto hostigamiento en su centro de trabajo, después de haberse negado a firmar un documento presentado como “voluntario” por estructuras del régimen cubano.

Periódico Cubano confirmó que las presiones no se han detenido. Según su testimonio, el acoso ahora provendría de integrantes del equipo donde labora, en un ambiente marcado por señalamientos y vigilancia interna.

La denuncia actualiza un caso que ya había generado reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla. La médica había afirmado antes que fue presionada tras rechazar la firma de un documento asociado a una campaña política oficialista.

En su nuevo mensaje, la doctora insistió en que su negativa no constituye una falta laboral. También defendió su derecho a no respaldar una iniciativa que, según ella, se promovió como voluntaria, pero terminó acompañada de presiones.

El caso vuelve a colocar bajo escrutinio las prácticas de control político dentro de instituciones estatales cubanas, en especial en sectores como la salud pública, donde la mayoría de los trabajadores depende directamente del Estado.

Crece reclamo entre profesionales de la salud en Cuba

Aunque la denunciante no ha precisado todos los nombres de las personas involucradas, su relato apunta a un patrón conocido en Cuba: convertir decisiones políticas en pruebas de lealtad dentro de centros laborales y comunidades.

La campaña de firmas, presentada por la propaganda oficial como una expresión espontánea de apoyo ciudadano, ha sido cuestionada por numerosos cubanos que aseguran haber recibido presiones en centros de trabajo, universidades y barrios.

Para muchos profesionales de la Isla, negarse a participar en este tipo de convocatorias puede tener consecuencias. Entre ellas figuran reuniones de señalamiento, advertencias administrativas, aislamiento laboral o deterioro de su expediente político.

Silencio institucional aparente

Hasta el cierre de esta nota, no se conocía una respuesta pública del Ministerio de Salud Pública ni de las autoridades locales sobre las acusaciones de la doctora. Tampoco se ha informado si la dirección del centro donde trabaja abrió alguna investigación interna por los señalamientos expuestos en redes sociales.

La denuncia ocurre en un contexto de creciente malestar social por los apagones, la escasez de alimentos, la crisis hospitalaria y el deterioro de los servicios básicos. En ese escenario, cualquier acto de disenso puede convertirse en motivo de represalia.

El testimonio de la doctora refleja el estrecho margen que tienen muchos trabajadores estatales en Cuba para rechazar campañas políticas sin exponerse a presiones. También confirma el peso del control ideológico en un sistema donde la obediencia sigue condicionando la vida laboral.

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