
El médico cubano Álvaro Pérez Pérez, identificado como el único especialista en Oncología de la Isla de la Juventud, denunció que fue multado con 4.000 pesos en Nueva Gerona mientras realizaba una venta de garaje para obtener ingresos adicionales ante la insuficiencia de su salario.
El caso fue difundido en redes sociales y provocó numerosas reacciones entre usuarios cubanos, que lo interpretaron como una muestra del deterioro económico que golpea incluso a profesionales de alta calificación dentro de la Isla.
Según la denuncia, Pérez Pérez intentaba vender en el portal de su vivienda algunas pertenencias, ropa usada y libretas escolares. La operación, descrita como una venta modesta, terminó con la imposición de una sanción administrativa.
El médico expresó su indignación en un video publicado en Facebook, donde cuestionó que un profesional dedicado a atender pacientes con cáncer tenga que recurrir a ese tipo de ventas para completar sus gastos básicos.
Pérez Pérez aseguró que su salario no le alcanza para cubrir necesidades elementales. También afirmó que la multa representa una carga difícil para cualquier trabajador cubano que dependa de ingresos estatales.
La situación adquiere mayor impacto por tratarse de un especialista en Oncología, una rama médica sensible para la atención de pacientes con cáncer. En la Isla de la Juventud, según la propia denuncia, él sería el único médico de esa especialidad.
El episodio reabrió el debate sobre los bajos salarios en el sector estatal cubano, en particular dentro del sistema de salud, que durante años ha sido presentado por el gobierno como una de sus principales vitrinas políticas.
Sin embargo, la realidad económica muestra otra cara. Médicos, maestros, jubilados y trabajadores de distintos sectores enfrentan precios que superan con amplitud sus ingresos mensuales, en medio de una crisis marcada por inflación, escasez y pérdida de poder adquisitivo.
Para muchos cubanos, la multa contra Pérez Pérez refleja una contradicción: un profesional que presta un servicio vital a la población termina sancionado por intentar vender objetos usados y libretas escolares para sobrevivir.
La denuncia de Álvaro Pérez Pérez se suma a otros testimonios de profesionales cubanos que afirman vivir en condiciones precarias pese a sus años de estudio, experiencia y responsabilidad social.