
La recuperación del servicio eléctrico en Cuba tras el apagón total de este 14 de julio avanza poco a poco, con el régimen usando una estrategia de “microsistemas”, con lo que podría proveer electricidad mediante suministros parciales sin que se desconecte todo nuevamente al caer el Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
A través de sus redes sociales, la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que la causa fue la salida de la unidad 1 de la termoeléctrica Felton, que provocó una oscilación en los parámetros del sistema y un cambio brusco de frecuencia que terminó causando el colapso de la red nacional.
Durante varias actualizaciones publicadas a lo largo de la tarde, la UNE aseguró que avanzaba en la creación de “microsistemas” para restablecer el suministro de manera gradual.
A la 1:30 pm indicó que se preparaban los esquemas necesarios para energizar centros considerados vitales, mientras que una hora después informó que ya funcionaban islas eléctricas formadas con grupos de generación distribuida en todas las provincias del país.
Según la empresa estatal, la prioridad es garantizar electricidad a hospitales y otros servicios esenciales. Posteriormente, también anunció la sincronización de las unidades 2 y 3 de Energas Boca de Jaruco con una pequeña isla eléctrica que serviría de base para crear un microsistema en la zona centro-occidental del país.
Aunque las autoridades han insistido en la estrategia de los microsistemas para acelerar la recuperación, hasta el momento no han explicado con claridad cuánto tiempo permanecerán operando, qué territorios abarcarán ni cómo evitarán una nueva caída general del sistema durante el proceso de reconexión.
La información oficial estuvo acompañada nuevamente por consignas como “#CubaNoSeRinde”, una fórmula repetida en anteriores crisis eléctricas, que buscan darle un sentido triunfalista a los pocos logros del gobierno, disfrazando su incapacidad para brindar un servicio estable a su población.
Y es que el nuevo colapso ocurre en medio de un deterioro prolongado del sistema energético cubano, marcado por averías frecuentes, falta de mantenimiento, escasez de combustible y una infraestructura envejecida que especialistas y reportes oficiales reconocen desde hace años.
El apagón de este martes llega apenas una semana después de otra desconexión nacional ocurrida el 6 de julio. En aquella ocasión, una falla en una línea de transmisión provocó la caída total del SEN y obligó a las autoridades a iniciar un proceso gradual de recuperación mediante microsistemas y reconexiones parciales.
La UNE informó entonces que el sistema logró interconectarse progresivamente desde Santa Clara hasta Holguín, mientras continuaban las labores para incorporar otras unidades de generación.
La recuperación se extendió durante cerca de dos días antes de que el país regresara a las condiciones habituales de operación, que de todas formas continuaron marcadas por apagones programados y déficit de generación.
El hecho de que se hayan registrado dos apagones totales en una semana, ha causado preocupación e indignación entre los cubanos, que enfrentan desde hace meses cortes eléctricos diarios de varias horas.
Mientras el gobierno presenta cada recuperación como una muestra de resistencia del sistema, los apagones generales se han convertido en una evidencia visible de la profunda crisis que atraviesa el SEN después de décadas de insuficiente inversión, mantenimiento limitado y una creciente incapacidad para cubrir la demanda energética del país.

