
Desde el pasado viernes, la ciudadana Susej Calcines enfrenta cargos formales por el caso de un arrollamiento y fuga en la ciudad de Hialeah que resultó en la muerte de una pareja de ancianos cubanos.
Según el reporte de Telemundo 51, la mujer presenta dos acusaciones por homicidio vehicular y dos por abandonar la escena del accidente, ocurrido en la 8va. avenida del este, a la altura de la calle 47.
El hecho tuvo lugar el domingo 13 de octubre alrededor de las 7:00 p.m. La pareja intentaba cruzar la calle cuando fueron arrollados por un Mercedes GL450 negro, modelo 2007, conducido por Calcines. La mujer abandonó la escena sin prestar auxilio ni proporcionar información sobre personas heridas.
Días después del incidente, las autoridades localizaron el vehículo implicado en un complejo de apartamentos en el noroeste de Miami-Dade. La investigación llevó a identificar a Calcines como la conductora, quien no cuenta con antecedentes de hechos de tránsitos.
Inicialmente, se creía que los fiscales carecían de pruebas suficientes para avanzar con dichas acusaciones, pero el desarrollo de la investigación permitió presentar el caso ante el tribunal.
La tragedia dejó a una familia destrozada. Una de las hijas de la pareja, visiblemente afectada, narró entre lágrimas los momentos posteriores al accidente. “Terminaron de comer y fueron a jugar un número de la lotería aquí en la esquina. Cruzando por la calle, los atropellaron. Fui a la casa dos minutos después, me di cuenta de que no estaban, salí a buscarlos y cuando vi a la policía ya estaban muertos”, expresó.
El teniente de policía de Hialeah, Eddie Rodríguez, también condenó los hechos dirigiendo sus palabras a la sospechosa. “Esto es desgarrador. Acabas de destruir una familia. Una pareja de ancianos que construyó su vida aquí en Estados Unidos, y los abandonaste en la escena sin ofrecer ayuda”, comentó el oficial.
En Florida, el homicidio vehicular es considerado un delito grave de segundo grado, con severas sanciones que incluyen una pena mínima de prisión de nueve años y tres meses, pudiendo extenderse hasta 15 años, y multas de hasta 10.000 dólares (USD). Sin embargo, las consecuencias pueden agravarse dependiendo de las circunstancias del caso.
Si se cumplen factores agravantes, como huir del lugar del accidente o no brindar ayuda a las víctimas, el cargo puede elevarse a un delito grave de primer grado. En estos casos, las penas pueden alcanzar hasta 30 años de prisión, manteniéndose las multas dentro del mismo rango.