
La historia de un adolescente cubano de 14 años que combina la escuela con el trabajo como bicitaxista para ayudar a sostener a su familia ha generado numerosas reacciones en redes sociales.
El caso, divulgado por la página de Facebook Omarito Informa, muestra cómo el menor, residente en Centro Habana y estudiante de octavo grado, dedica las tardes a transportar pasajeros. Así consigue dinero destinado a la compra de alimentos.
El hecho ocurre en medio de la crisis económica que atraviesa Cuba. Esto refleja el impacto que la situación tiene sobre muchos menores, que asumen responsabilidades propias de los adultos sin abandonar sus estudios ni sus aspiraciones deportivas.
Del aula al bicitaxi para sostener a su familia
Según el testimonio compartido, “Leandro” termina sus clases al mediodía, regresa a su vivienda, almuerza y sale nuevamente a las calles de La Habana. Esta vez lo hace para conducir un bicitaxi. Con los ingresos obtenidos compra arroz, pollo, pan y otros productos necesarios para su madre y su hermana menor.
El adolescente explicó que una parte importante de lo que gana también debe destinarla a continuar entrenando boxeo en la Ciudad Deportiva.
El costo del transporte hasta el centro deportivo puede alcanzar los mil pesos diarios, una cifra que reduce de forma considerable el dinero reunido durante la jornada laboral.
A pesar de las dificultades, el joven asegura que no ha renunciado a su meta de convertirse en boxeador profesional. También describió el entorno donde vive como un lugar marcado por la violencia, las drogas y las malas influencias. Sin embargo, afirmó mantenerse concentrado en los estudios, el deporte y el apoyo a su familia.
“Quisiera ayudar más a mi mamá y salir adelante para que estemos mejor”, expresó el menor.
La publicación provocó múltiples comentarios de apoyo. Varios usuarios lamentaron que un niño tenga que trabajar para garantizar la alimentación de su hogar. Por otro lado, otros destacaron su esfuerzo y disciplina.
Entre los mensajes difundidos pueden leerse el siguiente el comentario de una madre que comparó la situación de Leandro con la de su propio hijo, al ser niños que trabajan: “A veces es mejor dejarlo, porque prefiero mil veces que trabaje a que robé o este en las esquinas fumando químico”.
De la pobreza al cuadrilátero: historias que marcaron el boxeo cubano
La historia de “Leandro” recuerda los inicios de varios de los pugilistas más importantes de Cuba, quienes crecieron en condiciones económicas difíciles antes de convertirse en referentes del deporte.
Uno de los casos más conocidos es el de Teófilo Stevenson, nacido en Puerto Padre, Las Tunas, en una familia humilde. Durante su infancia conoció las limitaciones materiales propias de muchas zonas rurales de la Isla.
Su talento lo llevó a convertirse en uno de los mejores pesos completos de todos los tiempos. Además se transformó en tricampeón olímpico, un logro que lo situó entre las mayores figuras del boxeo amateur.
También destaca Félix Savón, originario de San Vicente, en Guantánamo. Creció en un entorno de escasos recursos y encontró en el boxeo una vía para transformar su vida. Con disciplina alcanzó tres medallas de oro olímpicas y seis títulos mundiales. Así se consolidó como uno de los atletas cubanos más exitosos.
Otro ejemplo es Julio César La Cruz, nacido en Camagüey. Aunque enfrentó dificultades económicas durante su juventud, perseveró en el deporte hasta convertirse en campeón olímpico y múltiple campeón mundial. Esto fue posible gracias a un estilo técnico que lo distinguió en el ámbito internacional.
En años recientes también sobresale Andy Cruz, oriundo de Matanzas, quien pasó por una etapa de limitaciones económicas antes de conquistar el oro olímpico en Tokio 2020 y abrirse camino en el boxeo profesional.
Las trayectorias de estos campeones muestran que el boxeo ha representado para muchos jóvenes cubanos una oportunidad de crecimiento personal.
Sin embargo, el caso de “Leandro” también evidencia una realidad distinta: la crisis económica obliga a algunos menores a dividir su tiempo entre las aulas, el trabajo y el entrenamiento para contribuir a la supervivencia de sus familias mientras persiguen el mismo sueño de llegar algún día a un cuadrilátero.

