
El joven cubano Javier Ernesto Martín Gutiérrez, conocido como “Spiderman”, fue detenido en La Habana en una operación violenta llevada a cabo por un grupo de hombres vestidos de civil, según la denuncia realizada por el influencer Mag Jorge Castro.
El arresto, que tuvo lugar en la calle 90 entre 41 y 43, en el municipio de Marianao, cerca del complejo deportivo Jesús Menéndez, ha generado gran preocupación entre sus familiares y en la comunidad.
Según los testigos, los agentes, posiblemente de la Seguridad del Estado, se desplazaban en un vehículo negro y, antes de llevarse al joven, le propinaron una brutal golpiza como si fuera un peligroso delincuente.
Martín Gutiérrez, un deportista de artes marciales, había estado realizando una protesta pacífica desde su vivienda, en la que denunciaba la situación política y social del país. Según sus allegados, el joven había sido objeto de vigilancia por parte de la policía política en los días previos a su detención, además de recibir presiones hacia su entorno familiar.
La madre de Javier Ernesto Martín Gutiérrez, Lourdes Gutiérrez, expresó a Martí Noticias que varios vecinos y transeúntes le informaron que su hijo fue brutalmente golpeado por las autoridades durante su detención.
Lourdes, acompañada de la esposa de su hijo, se dirigió a la Sexta Unidad de la Policía de Marianao, situada cerca del Hospital Militar, para investigar el paradero de Javier. Durante su visita, denunció el trato recibido por parte de los oficiales y la falta de información oficial sobre la ubicación de su hijo.
“Estamos aquí en la estación de policía, la Sexta, cerca del hospital militar, y no me han dado ninguna información sobre mi hijo. Les pedí hablar con el oficial encargado y me ignoraron. Me dicen que no ha pasado por aquí, pero no me informan dónde está”, declaró Gutiérrez, visiblemente angustiada.
La madre insistió en que los oficiales debían saber dónde se encontraba su hijo, ya que, como policía, su deber era intercambiar información interna. “Ellos dicen que no tienen por qué saber simplemente porque yo lo pido. Yo les explico que, como parte de la policía, deben saber dónde está mi hijo, pero se niegan a darme cualquier dato. Al parecer, yo soy una ‘perra callejera’ y no la madre”, afirmó.
Con tono firme, advirtió que, si su hijo fue golpeado durante el arresto, las consecuencias serían graves: “Lo único que pedí fue que nunca le pusieran una mano encima, pero según tengo entendido, le dieron golpes. Si eso es cierto, esto va a terminar mal”.
Martín Gutiérrez, de 34 años, comenzó su protesta a finales de la semana pasada motivado por la situación de la infancia y la juventud en Cuba, especialmente el creciente consumo de la droga conocida como “el kímico” y el aumento de la violencia en las calles.
El deportista, quien previamente había expresado su frustración, relató que su trabajo como guardia de seguridad en un establecimiento privado lo llevó a decepcionarse del sistema, al comparar el derroche de recursos por parte de figuras cercanas al régimen con la pobreza que enfrentan los niños en las calles.
“Hay personas que gastan 100.000 pesos todos los días como si nada, y al mismo tiempo, en ese mismo lugar, los niños pidiendo dinero. ¿En qué sociedad estamos viviendo?”, cuestionó Gutiérrez en declaraciones previas.
Gutiérrez, campeón en torneos organizados por el INDER, aclaró que dichos eventos son financiados principalmente por capital privado. Durante su protesta, que ganó visibilidad en redes sociales, también denunció la crisis energética en su área, asegurando que antes de comenzar su manifestación, solo disponía de dos horas de electricidad al día en su zona.