
Tras la convocatoria para ver el capítulo final de la telenovela cubana Regreso al corazón en una pantalla gigante en el Pabellón Cuba, en La Habana, numerosas personas acudieron al lugar, pero lo que prometía ser una agradable experiencia terminó derivando en aglomeraciones, desorden y malestar generalizado entre los asistentes.
Varios usuarios denunciaron fallas organizativas, extensas esperas y una gestión deficiente del evento, lo que arruinó la experiencia para muchos. Imágenes y testimonios difundidos en redes sociales evidencian aglomeraciones y confusión en los accesos al recinto.
Una usuaria relató su decepción tras haber reservado con antelación para celebrar una ocasión especial: “Tenía la ilusión de disfrutar junto a mi madre en el día de su cumpleaños. Pagué la reserva antes del 5 de diciembre, según la promoción, y fue una decepción total. Mala organización, una falta de respeto, es jugar con las personas y su economía. No digo más, las imágenes hablan solas”.
Otros mensajes reflejaron un malestar generalizado: “Fue catastrófico entrar, todo un caos”, “Qué falta de respeto, aunque no me sorprende”, “Dejar la comodidad de mi hogar para estar en esa tumultuera”. A ello se sumaron señalamientos sobre las condiciones climáticas adversas y la ausencia de una logística adecuada para manejar al público.
Las críticas se multiplicaron a medida que avanzaba la noche. Varios espectadores cuestionaron no solo el caos logístico, sino también la calidad artística del desenlace de la producción televisiva. “No me gustó el final de la novela, lo vi muy elemental, muy insípido. Y al final personas que nunca se vieron en la novela, la boda de Alejandra y Diego unos bien vestidos y otros en pantalones cortos. Se nota que estaban rellenando la escena”, escribió un internauta.
Mientras tanto, medios oficiales describieron la actividad como una celebración exitosa y una “noche inolvidable”, resaltando incluso la presentación musical de Waldo Mendoza como cierre del programa. Sin embargo, los asistentes ofrecieron una versión muy distinta.
“Nos vendieron una experiencia cultural y terminó siendo una pérdida de tiempo. Es lo mismo de siempre: improvisación, falta de respeto y cero consideración con el público”, añadió otro usuario. Para muchos, la frustración fue mayor al tratarse de una de las telenovelas más seguidas del año. “El cubano solo quería distraerse un rato, y ni eso se pudo disfrutar en paz”, resumió una asistente.
El desorden se produjo en medio de otra jornada especialmente compleja en La Habana, marcada por una avería en las redes eléctricas de la capital que agravó los apagones. La falla impidió cumplir con la programación prevista y provocó la extensión de los cortes de electricidad por varias horas.
En este contexto, no solo los asistentes al Pabellón Cuba vivieron una experiencia negativa durante la proyección del capítulo final, sino también miles de habaneros que permanecieron sumidos en la oscuridad durante buena parte de la noche.