
La agricultura cubana, gravemente afectada por la escasez de fertilizantes y una crisis energética sin precedentes, ahora apuesta por el nanosilicio ruso como una solución casi milagrosa. A pesar de la falta de estudios locales, las autoridades presentaron este bioproducto en la Empresa Agroindustrial de Granos José Martí, en Candelaria, provincia Artemisa, con el objetivo de rescatar la producción agrícola en declive.
Autoridades del Ministerio de Agricultura de Cuba, junto al representante ruso Dmitry Chernyy, señalaron que el producto de origen mineral promete estimular el crecimiento y rendimiento de los cultivos. Según el diplomático ruso, el nanosilicio es biológicamente activo, contiene microelementos esenciales, y es amigable con el medio ambiente.
Durante el encuentro, a raíz de las dudas por posible demora y burocracia, surgió la posibilidad de flexibilizar el proceder legal para obtener el bioproducto que podrá llegarles a los campesinos cubanos a través de paquetería y transportación aérea, en formatos de tamaño reducido y “precios asequibles”, según la prensa local. En cualquier modo hay que pagar en divisas extranjeras.
La falta de fertilizantes ha devastado el campo cubano. Cultivos estratégicos como arroz y tabaco han caído drásticamente en producción, afectando directamente la economía nacional. Pinar del Río perdió recientemente 385 hectáreas de tabaco debido a los constantes apagones que paralizaron los sistemas eléctricos de riego.
Mario Luis Zamora, director de la Empresa Integral de Tabaco de Pinar del Río, confirmó que los apagones redujeron la producción prevista de 1.778 toneladas a solo 1.301 toneladas. La crisis energética y el déficit de combustible también obstaculizan el trabajo agrícola, generando pérdidas millonarias.
Desde el ordenamiento económico implementado por el gobierno cubano en enero de 2021, la agricultura atraviesa uno de sus peores momentos. Según reconoció la prensa oficialista, productos básicos como el arroz han visto reducida su producción drásticamente.
El arroz, esencial para la dieta de los cubanos, escasea al punto de venderse en mercados informales a precios elevados de hasta 350 CUP por libra. El estado culpa a factores externos, pero los agricultores señalan las malas políticas gubernamentales y los altos costos de producción como los verdaderos culpables.
En Sancti Spíritus, los principales productores de arroz afirmaron que desde 2020 enfrentan sequías, dificultades tecnológicas y precios poco rentables. La inseguridad alimentaria continúa aumentando en Cuba. El ministro de Agricultura reveló recientemente que en 2024 apenas adquirieron el 4% de los fertilizantes, 20% de alimentos para animales, y el 40% del diésel requerido para actividades agrícolas.
Esta escasez provocó una caída alarmante en la producción de carne porcina, pasando de casi 200 mil toneladas en 2017 a solo 14.500 toneladas en 2024, además de disminuir la producción de leche, huevos, viandas y hortalizas.
A pesar del anuncio oficial de 63 medidas para rescatar el sector agrícola, estas han sido catalogadas como un rotundo fracaso por economistas independientes como Elías Amor, quien asegura que el problema es estructural y no coyuntural.
Las expectativas están ahora en el nanosilicio ruso, cuya implementación sigue siendo incierta y dependerá de una gestión estatal históricamente ineficaz.
