
México se mantiene como uno de los principales destinos de cubanos deportados desde Estados Unidos que no son enviados a la Isla. Según el Instituto Nacional de Migración (INM), hasta julio de 2025, 640 de ellos habían sido enviados a la nación azteca, donde se encuentran varados sin documentación.
Los cubanos deportados son transportados en autobuses desde la garita de San Isidro, en Tijuana, hasta Villahermosa, Tabasco, un recorrido de casi 3.000 kilómetros que puede durar hasta 40 horas.
A su llegada, son ingresados a las instalaciones del INM, donde se registran en un listado. Después, son liberados sin papeles, lo que los deja en una situación de vulnerabilidad total en el sur de México.
Louis Robaina, un cubano con residencia permanente en EEUU, relató su experiencia en una entrevista con Capital & Main. A pesar de tener la Green card, fue deportado tras cumplir una condena de seis años de prisión por fraude y lavado de dinero en Miami.
Durante su encarcelamiento, trabajó como profesor, ayudando a otros presos a obtener su diploma GED. Ahora, en Villahermosa, se gana la vida vendiendo frutas en un mercado local.
Por otro lado, Damián de la Moneda, quien fue deportado en septiembre de 2025, ve su expulsión como una segunda oportunidad. Aunque no dio detalles sobre el delito que cometió, reconoce haberse asociado con malas compañías.
Este hombre fue detenido por una infracción mientras viajaba a Texas, y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) aceleró su salida de EEUU, a pesar de su rechazo a ser enviado a México.
En Villahermosa, De la Moneda y otros migrantes se refugian en el albergue Amparito, que les permite iniciar trámites de solicitud de asilo. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo una constante, especialmente para aquellos con problemas de salud.
Ángel Insúa, un cubano de 65 años que sufre diabetes, hipertensión y pérdida de visión, relató cómo las autoridades estadounidenses le retiraron la Green card tras haber estado en prisión, y durante el proceso perdió dinero y pertenencias.
Un caso particularmente alarmante es el de un grupo de 34 cubanos deportados por el ICE, quienes fueron dejados en una localidad remota de Chiapas, sin dinero ni documentos.
Según relató uno de los deportados en un video viralizado por el periodista Javier Díaz, de Univisión, “llevamos nueve días sin bañarnos, durmiendo en el suelo y sin dinero. Esto es inhumano”. Los migrantes se sienten abandonados, sin ayuda de las autoridades locales, y buscan un salvoconducto para poder hacer trámites y obtener algo de dinero a través de Western Union.
La historia de estos cubanos deportados subraya la creciente crisis migratoria que enfrentan los ciudadanos de la Isla. Muchos de ellos son doblemente víctimas: primero del régimen cubano que los obliga a abandonar su país, y luego de las políticas migratorias de EEUU que los retornan a una situación aún más precaria.