
El exministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil Fernández, negó de forma categórica todas las acusaciones que se le imputan por el delito de espionaje, según declaraciones de su hermana María Victoria Gil.
Durante un breve mensaje emitido por medio del youtuber Darwin Santana, Vicky informó que durante el desarrollo del proceso judicial concluido en las últimas horas en La Habana, su hermano no aceptó la responsabilidad que la fiscalía le quiere imputar.
Durante la vista oral, que se desarrolló en el Tribunal de Marianao los días del 11 y 12 de noviembre de 2025, a puerta cerrada y con fuerte vigilancia, se permitió únicamente la presencia de personas autorizadas por el órgano judicial por “razones de seguridad nacional”, lo que excluyó el acceso de la prensa independiente y de numerosos familiares.
Por ejemplo, la joven hija del acusado, Laura María Gil González, fue vetada del tribunal, mientras que el hijo, Alejandro Arnaldo Gil González, sí pudo presenciar la sesión. Sin embargo, este integrante de la familia se ha mantenido en absoluto silencio y con cero contacto con su tía.
Según María Victoria Gil, “no estamos solos: hay personas dentro de la Seguridad del Estado que aman el sentido de la justicia y que me informaron que mi hermano negó punto por punto todos los hechos vinculados al delito de espionaje”.
La acusación contra Gil Fernández incluye además cargos por malversación, cohecho, evasión fiscal, lavado de activos, falsificación de documentos públicos, tráfico de influencias y actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación.
La Fiscalía solicitó cadena perpetua por el delito de espionaje, considerado entre los más graves del código penal cubano. La defensa, encabezada por el abogado penalista Abel Solá, ha sido calificada por la familia como “brutal, brillante”.
“¿Qué me queda esperar? Que la Fiscalía modifique sus conclusiones provisionales y quizás retire la acusación por no existir hechos probados. En mi gran esperanza, si en Cuba hubiese sentido de la justicia, la verdad triunfaría y al menos por el delito de espionaje no pagaría mi hermano. Mi hermano puede haber cometido delitos económicos, pero espía Alejandro Miguel Gil Fernández no es. Y esto no es más que un montaje político”, dijo Vicky.
Gil Fernández fue destituido en febrero de 2024, tras la polémica implementación de la “Tarea Ordenamiento” de 2021, que puso fin al sistema de doble moneda y derivó en una profunda crisis económica en la isla. Su caída política se considera una de las más abruptas dentro del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
La ausencia de información oficial detallada sobre las pruebas presentadas, la naturaleza concreta de la acusación de espionaje, los países implicados y los recursos jurídicos disponibles para la defensa refuerza la percepción de que este caso responde más a una purga interna del aparato político que a un proceso trasparente de justicia.
El juicio terminó “visto para sentencia” y ahora resta esperar la decisión del tribunal, en un país donde la independencia judicial está subordinada al Partido Comunista.