
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) detuvo a más de 10.000 inmigrantes durante un periodo de cinco días, luego de que la Casa Blanca ordenara elevar los arrestos a cerca de 2.000 diarios.
La ofensiva, ejecutada esta semana en diferentes zonas del país, busca acelerar el programa de deportaciones masivas impulsado por la actual administración.
Documentos internos y testimonios de tres funcionarios federales consultados por The New York Times muestran que la cifra diaria rondaba los 1.000 arrestos al comenzar 2026. Uno de los funcionarios reconoció que “no está claro cuánto tiempo podrá mantenerse ese nivel de actividad”.
ICE cambia su estrategia para acelerar las detenciones
Los agentes han realizado las capturas durante inspecciones migratorias, controles de tránsito y operaciones en espacios públicos. La agencia evitó esta vez los grandes despliegues que utilizó anteriormente en ciudades como Chicago y Los Ángeles.
El Gobierno optó por operativos menos visibles tras las críticas y acciones judiciales provocadas por las redadas de alto impacto. Pese al cambio táctico, la cantidad de arrestos prácticamente se duplicó.
La Corte Suprema también concedió al Ejecutivo mayor margen en varias políticas migratorias, aunque el 30 de junio anuló la orden de Donald Trump que pretendía restringir la ciudadanía por nacimiento.
Cubanos enfrentan un mayor riesgo de deportación
La capacidad de los centros administrados por ICE pasó de menos de 40.000 plazas a más de 70.000 desde enero de 2025. Durante ese periodo, los arrestos de inmigrantes sin antecedentes penales crecieron un 2.450%, según datos citados por medios especializados en la comunidad cubana.
Las detenciones de ciudadanos de la Isla aumentaron un 463% entre diciembre de 2024 y comienzos de 2026. Más de 42.000 cubanos permanecen clasificados como deportables por el Departamento de Seguridad Nacional, pese a que muchos mantienen solicitudes migratorias pendientes o llevan años residiendo en Estados Unidos.
La oficina de ICE en Miami encabezó la ofensiva con un promedio de 120 arrestos diarios. Esa dependencia acumuló más de 41.000 detenciones entre enero de 2025 y abril de 2026.
La presión afecta a una comunidad que durante décadas contó con vías migratorias diferenciadas para escapar de la dictadura comunista cubana.
Fallos judiciales frenan algunas operaciones de ICE
El centro conocido como “Alligator Alcatraz”, instalado en los Everglades de Florida, cerró a finales de junio. El gobernador Ron DeSantis afirmó que la instalación participó en unas 21.000 deportaciones antes del traslado de los últimos detenidos.
Aunque las autoridades justificaron el cierre afirmando que el centro siempre tuvo una naturaleza temporal, las constantes denuncias por las condiciones de reclusión y su impacto ambiental pudieron haber jugado un papel en la suspensión de actividades.
Otro revés llegó desde California, donde un juez federal anuló las políticas que permitían realizar arrestos civiles en tribunales migratorios. La sentencia restableció límites más estrictos y redujo de 72 a 12 horas el periodo máximo de permanencia en celdas temporales.
Trump mantiene la meta de expulsar cerca de un millón de inmigrantes cada año. El Congreso aprobó casi 70.000 millones de dólares adicionales para ICE y la Patrulla Fronteriza, una cantidad que se suma a los cerca de 140.000 millones autorizados anteriormente para reforzar la maquinaria migratoria federal.