
Los vientos y lluvias del huracán Beryl podrían representar un peligro para los pescadores de Santiago de Cuba, pese a que el ojo del ciclón pasará lejos del territorio cubano en las próximas horas.
Aris Arias Batalla, Responsable Provincial de Operaciones, Socorro y Seguridad Acuática en dicha provincia, alertó este martes en Facebook a quienes realizan actividades pesqueras, principalmente en botes ligeros o desde cámaras de camión.
“Evitemos accidentes acuáticos, lesionados o fallecidos, cumplan las medidas y advertencia de salvavidas”, escribió en Facebook. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) pronostica que desde la madrugada del miércoles y hasta el jueves, algunas zonas de Cuba podrían experimentar vientos de hasta 63 km/h.
Las gráficas de esta oficina climática muestran que el oriente cubano recibirá vientos asociados al ciclón a partir de las 2:00 a.m. del miércoles, y posteriormente se sentirán en el resto de la Mayor de las Antillas, con rachas correspondientes a tormenta tropical.
Los recientes reportes indican que el huracán Beryl se debilitó a categoría 4 en la escala Saffir-Simpson a 280 kilómetros de la Isla Beata, en República Dominicana, tras alcanzar el nivel 5 en su avance por el Caribe Oriental.
El fenómeno meteorológico se ubicó este martes a 1.895 kilómetros al este suroeste de Cancún, Quintana Roo, desplazándose a 35 kilómetros por hora rumbo a la Península de Yucatán. Beryl dejó al menos cuatro muertos a su paso por el sureste del Caribe como poderoso huracán categoría 5.
Se espera que la tormenta pierda algo de intensidad al atravesar aguas abiertas, pero sigue presentando una grave amenaza mientras continúa en ruta a Jamaica. Las autoridades de ese país han emitido alertas de evacuación, advirtiendo a los residentes en zonas bajas que se preparen ante los vientos y marejadas ciclónicas potencialmente mortales que ocasionará el fenómeno meteorológico.
Beryl es el primer huracán de la actual temporada de ciclones. La formación de este sistema ha sorprendido a meteorólogos, debido a que tormentas de categorías destructivas en la escala Saffir-Simpson suelen formarse entre los meses de agosto y octubre.
Su crecimiento, sin precedentes en los primeros días de la temporada, evidencia de que las aguas del Atlántico y el Caribe se encuentran extremadamente calientes. La temperatura del mar alcanza de 2 a 3.6 grados (1 a 2 grados Celsius) superior a lo normal, lo que alimenta la potencia de los ciclones.