
Empresarios, lobistas y figuras vinculadas al entorno político de Donald Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio, se están posicionando para participar en negocios estratégicos en Cuba ante una eventual transición política, según una investigación publicada el 17 de septiembre por The Guardian.
El reportaje describe ofertas por activos mineros, gestiones relacionadas con proyectos energéticos, planes para reclamar propiedades confiscadas y contactos sobre oportunidades hoteleras. Sin embargo, buena parte de las operaciones permanece en fase de negociación y no existen pruebas públicas de que los interesados hayan adquirido el control de esos bienes.
Dos aliados de Trump compiten por las minas de Sherritt en Cuba
Uno de los principales movimientos involucra la participación de la canadiense Sherritt International en una empresa conjunta con el Estado cubano dedicada a la producción de níquel y cobalto, minerales considerados estratégicos para distintas industrias.
Tras una orden ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo, la compañía comenzó a preparar su salida de Cuba. Desde entonces, dos propuestas estadounidenses rivales habrían sido presentadas a las autoridades de Washington para adquirir su participación.
Una de ellas estaría encabezada por Ray Washburne, vicepresidente del comité financiero de la campaña presidencial de Trump en 2016. La otra correspondería al empresario petrolero texano Albert Huddleston, también relacionado con la Casa Blanca.
La posible transferencia enfrenta además reclamaciones por cientos de millones de dólares de Citigroup y Office Depot sobre activos cubanos de Sherritt. Estas demandas estarían relacionadas con propiedades nacionalizadas por el régimen después de 1959.
Un proceso parecido afecta a Antilles Gold. La minera australiana, sancionada por sus operaciones en Cuba, recibió autorización de la administración Trump para negociar la transferencia de su participación en una mina de cobre y oro al fondo neoyorquino Global Emerging Markets.
Plan económico aborda energía y propiedades confiscadas
La investigación también cita formularios oficiales de cabildeo presentados en julio. Los documentos indican que Latin America Development Group está asesorando al Departamento de Estado sobre un plan económico para una futura Cuba democrática.
La propuesta incluye el desarrollo del sector energético y la compensación a antiguos propietarios de empresas y bienes expropiados por el gobierno cubano. En la iniciativa participan antiguos empleados de la Foundation for Human Rights in Cuba, el exdiplomático Otto Reich y personas relacionadas con funcionarios del Departamento de Estado.
Reich y Tony Costa, presidente de dicha fundación, también participan en un proyecto de la Cuban-American National Chamber of Commerce para movilizar inversiones privadas de exiliados en una Cuba posterior al comunismo.
Estas gestiones coinciden con la campaña de máxima presión de Washington. En agosto, Marco Rubio y el jefe de la misión estadounidense en La Habana analizaron la situación de la Isla, además de los mecanismos para canalizar ayuda humanitaria.
Ejecutivos vinculados a Trump habrían negociado con El Cangrejo
Fuentes consultadas por The Guardian afirmaron que antiguos ejecutivos de la Organización Trump regresaron recientemente a Cuba bajo el amparo de Dominari Holdings, firma relacionada con Donald Trump Jr. y Eric Trump.
Durante el viaje habrían conversado con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro, acerca de oportunidades en el sector hotelero. Los contactos empresariales con el representante de la familia Castro no han derivado, hasta ahora, en acuerdos anunciados públicamente.
El interés habría aumentado después de que Meliá abandonara sus operaciones hoteleras en Cuba, en medio de dificultades financieras, legales y operativas.
La Organización Trump ya había explorado el mercado cubano durante décadas. Representantes de la compañía evaluaron anteriormente negocios turísticos e inmobiliarios, mientras la marca “TRUMP” fue registrada en la Isla para hoteles, casinos, campos de golf y otros servicios.
El reportaje no demuestra que Trump, Rubio o sus familiares controlen directamente las negociaciones descritas. Sí documenta una competencia creciente entre inversionistas y grupos de influencia por ocupar espacios económicos que podrían abrirse si cambia el sistema político cubano o continúan retirándose las compañías extranjeras.
