
El fin de la libreta de racionamiento está siendo anunciado desde hace varios lustros, pero ahora el régimen castrista está obligado a comenzar el proceso, aunque sea poco a poco, pues no tiene financiamiento para abastecer la canasta básica subsidiada. El gobierno busca que cada cubano pague lo que cuesta importar los productos en dólares y los gastos de distribución, desde los puertos hasta las más de 11 mil bodegas en todo el país.
El miércoles 18 de diciembre, durante la intervención del primer ministro Manuel Marrero Cruz en la Asamblea Nacional, ratificó que la política de eliminar subsidios a productos de la libreta “no tiene marcha atrás”.
“Lo iremos implementando poco a poco, producto a producto, pero es un camino que no tiene marcha atrás”, explicó el dirigente argumentando que se buscan mecanismos como este para liberar la carga que tiene en el presupuesto el gasto de más de dos mil millones de dólares anuales en la compra de alimentos importados.
El también coronel de las Fuerzas Armadas reconoció que el proceso será complejo debido a su impacto en la población, pero prometió que los subsidios se reorientarán hacia las personas. Para ello, el propio régimen determinará los parámetros para considerar a una persona vulnerable, que sea merecedora de un subsidio.
En otras ocasiones, funcionarios gubernamentales han expresado que todo aquel que tenga familia en el extranjero no será considerado vulnerables, pues es deber de la familia ayudarlo y no puede ser una carga para el Estado.
El anuncio forma parte de un plan gubernamental aprobado hace un año para corregir distorsiones económicas y reimpulsar la economía nacional. Sin embargo, Marrero admitió que los resultados del plan han sido insuficientes, causando frustración entre la ciudadanía.
“Estamos insatisfechos porque no se ha avanzado lo necesario”, declaró el primer ministro, quien describió las medidas económicas como decisiones difíciles pero necesarias.
Con esta decisión, productos esenciales como arroz, azúcar, huevos y pan podrían quedar fuera del alcance de muchas familias cubanas.
La inflación en Cuba ha experimentado un incremento significativo en los últimos años, afectando directamente el poder adquisitivo de la población. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), al cierre del 2024 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó cercano al 30%.
El salario mínimo de Cuba es de solo 2.100 pesos cubanos (CUP) mensuales, y la pensión mínima es mucho menor: 1.528 CUP. La falta de correspondencia entre el incremento de los salarios y el alza de los precios refleja las deficiencias estructurales en la gestión económica del país, que no ha logrado estabilizar la economía ni garantizar el bienestar de la población.
Que falta de respeto, decir que los ciudadanos son UNA CARGA para el gobierno y responsabilidad de los familiares,
El gobierno es el responsable del bienestar del pueblo, están para servir al pueblo no para vivir de él , …. fría crueldad con la que ven a la gente morir de hambre y ustedes con las panzas que parecen embarazadas, la machi con sus rolletes saliéndose por todo el cuerpo. No son humanos, son monstruos miserables.