
El camionero cubano Francisco Camejo, de 42 años, ha sido localizado sano y salvo este martes. El hombre, conocido por su círculo cercano como ‘Kuko’, fue hallado tras cuatro días de intensa búsqueda que iniciaron el pasado 10 de julio, cuando se perdió todo rastro de su paradero.
La confirmación del hallazgo llegó a través de su hermana, Lianet Camejo, y fue compartida por el periodista Javier Díaz, quienes habían dado visibilidad al caso durante la última semana.
Una desaparición marcada por el hermetismo
La comunicación con Camejo se interrumpió de manera abrupta en la madrugada del 10 de julio. Según los reportes iniciales, el transportista se encontraba participando en una llamada grupal con colegas mientras circulaba cerca de Fontana, California.
En pleno diálogo, el conductor advirtió sobre un ruido inusual antes de que la línea quedara en silencio. Posteriormente, el dispositivo móvil quedó inactivo y el sistema de localización satelital del remolque, perteneciente a la empresa All Miami Trucking Corp., fijó su última ubicación en Los Ángeles, imposibilitando un rastreo efectivo de la carga.
La familia, ante la falta de respuestas, emprendió una búsqueda por cuenta propia, contactando hospitales y morgues, mientras enfrentaba trabas burocráticas: las autoridades de Florida declinaron la denuncia al ocurrir los hechos fuera de su jurisdicción, dejando la responsabilidad en manos de las agencias de California.
Un gremio en alerta máxima
El caso de Camejo ha resonado con fuerza debido a la creciente inquietud que atraviesa la comunidad de camioneros cubanos en EEUU tras varios incidentes recientes.
La memoria colectiva del gremio aún procesa la trágica muerte de Alejandro Jacomino González, de 41 años, quien desapareció en abril de 2026 mientras transportaba carga hacia Miami; su cuerpo fue hallado días después por el FBI en Georgia.
Asimismo, en mayo, el camionero Marcelo H. Corvalán fue localizado en un hospital de Orlando, desorientado y sin recuerdos de lo sucedido tras dos días de búsqueda. Estos eventos han generado un clima de vulnerabilidad entre los transportistas independientes.
El silencio tras el hallazgo
Tras el reencuentro, la familia ha optado por mantener la privacidad sobre los pormenores del suceso. Según Javier Díaz, “su familia no quiere ofrecer de momento más detalles sobre lo ocurrido, pero lo importante es que tanto él como la carga no sufrieron daños”.
Este desenlace, aunque positivo, deja incógnitas sobre las circunstancias que rodearon la desaparición, mientras la comunidad celebra el regreso de Camejo, quien reside en el país desde hace más de una década.