
Las autoridades de la IV Liga Élite del Béisbol Cubano suspendieron dos partidos al árbitro de home Walverto Luna. Ocurrió después de que este expulsara de manera incorrecta al manager de Matanzas, Eduardo Cárdenas, durante el cuarto juego de la subserie ante Mayabeque, correspondiente a la primera semana del torneo.
Debido a esto, se ha generado gran polémica entre los aficionados yumurinos y los seguidores del béisbol cubano en redes sociales. Cárdenas salió del terreno convencido de que lo habían tratado injustamente. Y tenía razón.
¿Cómo ocurrió todo?
La situación se produjo cuando Luna le cantó un strike por demora al bateador matancero Adrián Pérez. El pitcheo de Matanzas había tardado más de lo permitido en entregar, y el árbitro aplicó la regla. Hasta ahí, todo dentro del reglamento.
El problema vino después. Cárdenas, inconforme con la decisión o buscando al menos una explicación, se dirigió hacia el árbitro para preguntarle el motivo del strike cantado.
Es un derecho que asiste a cualquier mánager: acercarse al árbitro, consultarle, pedirle que aclare su decisión. Luna no le dio esa oportunidad. Antes de que Cárdenas pudiera llegar hasta él, lo expulsó.
El manager yumurino abandonó el terreno, pero no se quedó callado. En cuanto terminó el juego, notificó formalmente a las autoridades del partido que consideraba incorrecta su expulsión y pidió que el incidente fuera analizado.
El análisis que le dio la razón
El jefe del grupo de árbitros, Omar Peralta, el chequeador de la Comisión Nacional, Luis Cuba, y el comisario técnico del partido, César Valdés, revisaron en detalle lo sucedido. Su veredicto no dejó lugar a dudas.
“Debió dejarlo llegar y darle la razón de su decisión”, señaló Valdés tras el análisis. El protocolo establece con claridad que el árbitro debe permitir al manager acercarse, escuchar su consulta y ofrecer una explicación de su decisión antes de tomar cualquier medida disciplinaria. Luna no siguió ese procedimiento. Expulsó al manager antes de que este pudiera abrir la boca.
Las autoridades determinaron que Eduardo Cárdenas no incurrió en ninguna indisciplina. No hubo conducta antirreglamentaria, no hubo insultos, no hubo gestos inapropiados. Simplemente, un mánager que ejerció su derecho a consultar una decisión arbitral y fue sacado del juego antes de poder hacerlo.
Esa conclusión llevó a la Comisión a no aplicarle ninguna sanción adicional al piloto matancero. Su expediente queda limpio. La expulsión fue un error del árbitro, no una consecuencia de una falta del mánager.
Luna, dos juegos fuera
Walverto Luna fue reconocido por los propios comisarios como un árbitro que había conducido bien el encuentro hasta ese momento. Ese reconocimiento no lo eximió de la sanción. Por no proceder conforme a lo establecido en el reglamento para esas situaciones, quedó suspendido dos partidos.
La medida es un mensaje claro de las autoridades de la Liga Élite: los errores arbitrales tienen consecuencias. No basta con dirigir bien el resto del juego si en un momento clave se viola el protocolo y se perjudica injustamente a un participante.
El béisbol cubano y sus árbitros
La decisión de las autoridades de la Liga Élite de actuar con rapidez, reconocer el error y sancionar al árbitro responsable no es algo que ocurra con frecuencia en el béisbol cubano. Históricamente, las reclamaciones de managers y peloteros contra decisiones arbitrales han encontrado más silencio que respuesta institucional.
Que en este caso el proceso haya sido transparente, que Cárdenas haya presentado su queja por los canales formales y que las autoridades hayan actuado de inmediato habla bien del mecanismo de revisión implementado en la IV Liga Élite. Los fanáticos matanceros, que siguen de cerca cada paso de los Cocodrilos en este torneo, recibieron la noticia con satisfacción.
Eduardo Cárdenas puede volver al dugout con la cabeza en alto. Walverto Luna, por ahora, verá los próximos dos juegos desde afuera. Y el béisbol cubano tiene un precedente más de que reclamar, cuando se tiene razón, vale la pena.