
Al continuar con la revisión de archivos desclasificados del asesinato de John F. Kennedy, Periódico Cubano encontró información sobre José Ricardo Rabel Núñez, un cubano que, según el contenido, realizó la labor de doble agente para Washington y La Habana.
Los datos de este hombre se encuentran en los documentos numerados como 104-10102-10231 y 104-10182-10137, que son parte de los archivos liberados por órdenes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Rabel nació el 7 de abril de 1922 en La Habana, en una familia de origen estadounidense. Desde sus primeros años, mostró una vida marcada por los movimientos internacionales y la adaptación constante a diferentes entornos. Su educación comenzó en Cuba, donde asistió a la escuela secundaria antes de completar su último año en Nueva Orleans, Luisiana. A los 16 años, ingresó a la Universidad de Tulane, y a los 18, se enlistó en el ejército de EEUU.
Desde diciembre de 1940, cuando se encontraba en desarrollo la Segunda Guerra Mundial, participó en campañas en Francia, Bélgica, Alemania y Austria. Tras regresar a la Isla después de su baja militar en 1945, se dedicó a estudiar en la Universidad de La Habana, pero rápidamente se desvió hacia una serie de ocupaciones laborales que nunca perduraron. Este patrón de inestabilidad fue una constante en su vida, que lo llevó a involucrarse con el movimiento revolucionario cubano.
Su trabajo como oficial de enlace con la misión militar de EEUU en Cuba entre 1954 y 1956, junto con su participación en varios movimientos de resistencia, lo vinculó a la lucha contra Fulgencio Batista.
Durante ese periodo, fue arrestado tras un intento de golpe de Estado en 1956, aunque lo liberaron poco tiempo después. A partir de entonces, su vida continuó fluctuando entre el exilio y su regreso a Cuba.
Rabel se unió al Movimiento 26 de Julio en 1957 y participó activamente en la lucha armada. Su cercanía con figuras como Camilo Cienfuegos y su implicación en contrabando de armas para los rebeldes mostraban su compromiso con la causa revolucionaria.
Sin embargo, fue arrestado nuevamente en 1958 debido a su involucramiento en una explosión de bomba y su participación en actividades subversivas. Con la llegada de la victoria de Fidel Castro en 1959, Rabel se convirtió en uno de los primeros en ser llamado para organizar el Cuerpo de Marines Cubanos, un cargo que ocupó hasta principios de 1960.
Luego fue nombrado Jefe de Viviendas Campesinas, pero “sorprendió” con una deserción en 1962 y un viaje a territorio estadounidense que reflejó un cambio radical en su lealtad.
Según varios testimonios, Rabel abandonó Cuba por una combinación de factores. La presión del Partido Comunista hacia él, el respaldo personal de Fidel Castro y su propio resentimiento hacia el sistema comunista fueron algunos de los elementos que motivaron su huida.
A pesar de su relación cercana con el dictador comunista, quien lo protegió de los ataques más duros del Partido, Rabel comenzó a ver el régimen cubano como un entorno restrictivo que chocaba con su carácter nómada y sus ideales de libertad.
Tras llegar a EEUU, Rabel se involucró en diversas actividades vinculadas a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), especialmente en operaciones de inteligencia y en la llamada Operación AMTRUNK, que tenía como objetivo la infiltración y desestabilización de Cuba.
Sin embargo, su falta de estabilidad personal y sus sospechosas conexiones con Castro no tardaron en levantar dudas dentro de la agencia. A principios de 1964, Rabel lideraba un grupo apoyado por la Legión Americana en Miami, pero sus intentos de sacar a su familia desde Cuba lo colocaron en una situación de alta tensión con la CIA.
Su captura en 1965, mientras intentaba llevar a cabo su plan para retirar a su familia de Cuba a bordo del buque VENUS, puso fin a sus actividades clandestinas. Rabel terminó siendo sentenciado a 30 años de prisión en la Isla.
Sin embargo, su liberación en 1967 y las acusaciones posteriores de que continuó trabajando para la Dirección de Inteligencia de Cuba (DSE) durante su encarcelamiento abrieron aún más interrogantes sobre sus verdaderos vínculos con el régimen castrista.
A medida que los documentos desclasificados sobre el asesinato de John F. Kennedy se han hecho públicos, se han revelado conexiones sorprendentes entre figuras como Rabel y las operaciones encubiertas que involucraban a la CIA en América Latina.
La participación de Rabel en la Operación AMTRUNK y su implicación en diversas redes de inteligencia en Cuba y en el exilio han sido vistas como parte de un rompecabezas más amplio, que conecta las tensiones entre EEUU y el régimen cubano en los años previos a la muerte de Kennedy.
Rabel, aunque no se ha encontrado evidencia concluyente que lo vincule directamente con la conspiración en torno al asesinato del presidente, estuvo involucrado en círculos de inteligencia y operaciones encubiertas que coinciden con el periodo en que se fraguaron los eventos que culminaron en Dallas en 1963.
Otros archivos del asesinato de John F. Kennedy revisados por Periódico Cubano
Además del tema mencionado, Periódico Cubano encontró uno donde se habla sobre el diplomático cubano Antonio Rodríguez Echazábal, a quien el Departamento de Estado de EEUU le negó una visa cuando desertó al régimen castrista.
Rodríguez Echazabal es parte de una serie de figuras relacionadas con el entorno cubano que podrían haber tenido alguna conexión o conocimiento sobre los eventos alrededor del asesinato.
Otro documento se trata del reporte de una conversación grabada entre el empresario y diplomático estadounidense William D. Pawley y un cubano no identificado, donde se plantea la creación de un movimiento clandestino y un sabotaje a la producción de azúcar de la Isla por parte de grupos anticastristas.