
Una banda integrada por cinco migrantes cubanos que se dedicaban al hurto y sacrificio de ganado mayor en Texas fue arrestada el 12 de abril de 2026 luego de que la policía local estuviera tras su pista desde diciembre pasado.
Según la información social de la oficina de la policía del condado de Williamson, situado al norte de la ciudad de Austin, se necesitó la colaboración de varias agencias del orden para vincular a la banda de cubanos con el robo de unas 70 reses en las zonas agrícolas del estado de Texas.
Los detenidos fueron identificados como Ramón Martínez Miranda, de 50 años; Miguel Martínez Mons, de 58; Orleydis Martin Reyes, de 42; Yasmani Galis Hernández, de 34; y Reidel Martínez, de 41.
Todos permanecen detenidos en la cárcel del condado de Williamson y enfrentan cargos por robo de ganado valorado entre 30.000 y 150.000 dólares, un delito grave de tercer grado.
¿Cómo comenzó la investigación?
El caso comenzó el 3 de diciembre de 2025, cuando la policía de Florence detuvo una camioneta que arrastraba un remolque con fallas en las luces. Dentro del tráiler, los agentes hallaron tres reses muertas y evidencias de que habían sido sacrificadas poco antes del operativo.
Los detectives establecieron después que esos animales habían sido robados de Capitol Land & Livestock, en Schwertner, Texas. A partir de ese hallazgo, la pesquisa dejó de ser un caso aislado y pasó a perfilar una estructura delictiva más amplia vinculada al hurto sistemático de ganado en el condado.
Según documentos judiciales, Reidel Martínez conducía la camioneta que remolcaba la carga. De acuerdo con la acusación, aseguró haber comprado las vacas en Temple por 800 dólares cada una.
Sin embargo, los investigadores terminaron señalándolo como presunto cabecilla de una red en la que también estarían involucrados los otros cuatro arrestados.
La Oficina del Sheriff sostuvo que el grupo operó durante varios meses bajo un esquema organizado. Los agentes localizaron varios escenarios del crimen donde las cercas de los potreros habían sido cortadas de forma similar, lo que apuntaba a un patrón repetido para facilitar la extracción de los animales.
Entre las pruebas recuperadas figuran municiones, herramientas para procesar animales y datos forenses digitales.
Las autoridades citaron registros de ubicación de teléfonos celulares y fotografías de ganado sacrificado encontradas en el móvil de uno de los sospechosos como parte del material reunido durante la investigación.
El sheriff Matt Lindemann afirmó en un comunicado que el caso muestra la dedicación de los investigadores y la cooperación entre agencias para enfrentar el crimen agrícola organizado.
En el operativo participaron la policía de Florence, la Oficina del Sheriff del condado de Williamson, el Departamento de Seguridad Pública de Texas y un ranger especial de la Asociación de Ganaderos de Texas y el Suroeste.
Jim Schwertner, propietario de un rancho entre Jarrell y Bartlett, dijo que durante el año pasado notó que el número de reses no coincidía, aunque al principio no lograba entender qué estaba ocurriendo.
Schwertner calificó el caso como grave y recordó que el robo de ganado es un problema permanente para grandes y pequeños ranchos, sobre todo cuando sube el precio de la carne. Según explicó, la carne robada suele venderse luego al borde de carreteras o en el mercado negro.
La investigación sigue abierta y las autoridades pidieron a cualquier persona con información adicional o que haya sido víctima de los robos que se comunique con la Oficina del Sheriff del condado de Williamson al (512) 943-1300.