
La Arquidiócesis de Miami anunció el pasado fin de semana que consiguió oficialmente el acceso al centro de detención de migrantes conocido como Alligator Alcatraz, ubicado en los Everglades, Florida. La primera misa católica se celebró en la tarde del sábado 2 de agosto, luego de tres semanas de gestiones difíciles y negativas recurrentes por parte de las autoridades estatales.
Este acuerdo fue posible gracias a un largo proceso de diálogo entre obispos de Florida, representantes de la arquidiócesis y funcionarios estatales. La ceremonia inaugural fue presidida por el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, quien resaltó la importancia de atender las necesidades espirituales tanto de migrantes como del personal del centro.
Alligator Alcatraz, construido en apenas ocho días en el Aeropuerto Dade-Collier, puede albergar hasta 5.000 migrantes en condiciones altamente cuestionadas por diversas organizaciones civiles. Informes desde su interior describen carpas temporales, calor extremo, mosquitos en enjambres, falta de duchas por varios días, y comida supuestamente infestada con gusanos.
Estas denuncias han sido rechazadas reiteradamente por las autoridades locales. Sin embargo, líderes religiosos y legisladores demócratas han exigido públicamente una revisión profunda sobre las condiciones de vida dentro del recinto, calificándolas de indignas e inhumanas.
Durante semanas, Thomas Wenski lideró personalmente los esfuerzos para obtener el acceso pastoral al recinto migratorio. Su lucha incluyó múltiples rechazos debido a confusiones sobre quién tenía la jurisdicción, si autoridades estatales o federales.
En julio pasado, tras una negativa adicional, Wenski encabezó una vigilia de oración afuera del centro, acompañado por 25 miembros del grupo católico Caballeros en Motocicleta, quienes rezaron el rosario como acto simbólico de protesta.
La Arquidiócesis informó que mantendrá una presencia constante en Alligator Alcatraz con capellanes y voluntarios especialmente coordinados. Su objetivo es establecer un calendario regular de misas litúrgicas, confesiones y atención pastoral integral para migrantes y trabajadores católicos del lugar.
“La Iglesia no tiene fronteras, todos somos miembros de una sola familia humana”, destacó Wenski, añadiendo que su única agenda es “anunciar la buena nueva a los pobres” y aliviar el sufrimiento humano.
Este acercamiento pastoral ocurre en medio de tensiones crecientes dentro del centro, donde varios detenidos llevan más de 10 días en huelga de hambre. Los manifestantes reclaman cambios drásticos en las condiciones sanitarias y alimentarias del recinto.
Wenski insistió en que brindar apoyo espiritual es fundamental para dignificar y humanizar la situación de los detenidos, asegurándoles que no están abandonados.
Alligator Alcatraz funciona bajo poderes de emergencia otorgados al gobernador Ron DeSantis, con un costo operativo anual estimado en 450 millones de dólares. Este centro migratorio es parte fundamental en la estrategia de deportaciones masivas impulsada por la administración de Donald Trump.
Anteriormente, el arzobispo Wenski criticó duramente las declaraciones oficiales sobre la efectividad disuasoria del recinto, rodeado de fauna peligrosa como caimanes y serpientes, calificándolas como “corrosivas para el bien común”.


son unos descarados todos estos curitas de basura solo critican a los que son de la derecha a los comunistas los defienden basuras
cundo OBAMA ERA PRESIDENTE ….. USTEDES NI ABLABAN no sean tan descarados estos curitas que no cren en nadie son politiqueros del que les combiene no sirven