
El huracán Melissa llegará al oriente cubano como un devastador categoría cuatro y, ante esa amenaza de destrucción, el Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Dionisio García Ibáñez, dirigió un mensaje de esperanza y reflexión espiritual a los cubanos que residen en esa región.
Lo primero que destacó es la preocupación de la comunidad por el posible impacto del ciclón, pues todos se preguntan cómo será el día después del huracán. Recordó el miedo que genera el paso de un ciclón, especialmente después del devastador Sandy en 2012.
“Todos nos recordamos del Sandy, del daño que hizo”, afirmó García Ibáñez, subrayando que el huracán Melissa parece estar en camino a impactar las costas de la región. “Estamos en momentos de mucha inquietud, y con razón. Pero debemos estar preparados”, añadió.
García Ibáñez hizo un llamado a seguir las recomendaciones de la Defensa Civil y a tomar las precauciones necesarias para salvaguardar la vida humana. “Tenemos que protegernos, escuchar las advertencias y tomar las medidas necesarias”, insistió. Recordó que la seguridad personal debe ser la prioridad, instando a la población a no salir durante los vientos fuertes.
Además de los preparativos materiales, García Ibáñez enfatizó la importancia de los preparativos espirituales en tiempos de crisis. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, citó, recordando a la comunidad que, además de asegurar lo físico, también se debe fortalecer el espíritu.
El Arzobispo invitó a todos los fieles a unirse en oración, especialmente en momentos tan difíciles. “Este es un tiempo para pedirle a Dios su misericordia y fortaleza. La oración del afligido siempre es escuchada por Él”, comentó. Subrayó que las oraciones son un medio para encontrar consuelo y fuerza ante lo que no se puede controlar, como el paso de un huracán.
El sacerdote también reflexionó sobre cómo el pueblo cubano ha demostrado en el pasado una gran resiliencia ante situaciones adversas, y que la recuperación es posible gracias a la unión y al apoyo mutuo. “El espíritu humano no perece. Siempre trata de superar los desafíos”, expresó.
Al final de su mensaje, Mons. Dionisio García Ibáñez compartió un mensaje de esperanza, citando las palabras de Jesús en el huerto de los olivos, cuando pidió fuerzas para enfrentar la adversidad. “Que el Señor nos dé fuerza para enfrentarnos a lo que no podemos evitar”, indicó el Arzobispo, confiando en que, con la ayuda divina, la comunidad podrá superar las dificultades.
Finalmente, el Arzobispo concluyó su mensaje con una invocación a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, pidiendo su protección durante el paso del huracán. “En medio de la tormenta, que podamos ver a nuestra Virgen acompañándonos”, dijo, enviando un mensaje de esperanza y confianza en la providencia divina.
Según la trayectoria pronosticada, el ojo del huracán pasará muy cerca del Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad, ubicado en El Cobre.
“Recordemos que las tormentas del mundo pasan y se olvidan, pero la promesa de Dios permanece”, concluyó el Arzobispo, reafirmando su fe en la fortaleza espiritual del pueblo cubano.
El huracán Melissa tiene actualmente vientos máximos de 280 km/h con rachas más fuertes. Su trayectoria lo llevará cerca de Chivirico, al sur de Santiago de Cuba, y se prevé que aumente su velocidad en las próximas horas. Las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo ya experimentan lluvias intensas y marejadas de hasta 4 metros.
El meteorólogo José Rubiera advierte sobre el poder destructivo del huracán, destacando que las edificaciones cercanas al mar podrían ser arrasadas y que las lluvias, con acumulados de hasta 400 mm, causarán inundaciones y deslizamientos. Rubiera enfatizó que nadie debe permanecer cerca de la costa y alertó sobre las marejadas y la intensidad del fenómeno.


