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Así desaparecen miles de litros de combustible en Cuba sin que nadie se dé cuenta

Así desaparecen miles de litros de combustible en Cuba sin que nadie se dé cuenta
Un esquema con tarjetas magnéticas personales permite desviar miles de litros de combustible estatal al mercado negro en Cuba. (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

Cuba atraviesa una crisis energética que golpea a millones de personas cada día. Los apagones se multiplican, los camiones cisterna no llegan y la gasolina escasea en todo el país. Pero una parte importante de ese combustible que falta no se pierde por problemas logísticos ni por falta de importaciones: se lo están robando desde adentro, con un método tan sencillo que pasó desapercibido durante meses.

La clave del fraude está en algo tan cotidiano como una tarjeta magnética. En lugar de utilizar las tarjetas corporativas asignadas a cada empresa estatal para retirar combustible, ciertos empleados usan tarjetas personales. El diésel o la gasolina sale físicamente del servicentro, pero la cuenta de la empresa queda intacta.

Al no registrarse ningún gasto en los libros contables de la entidad, el robo se vuelve invisible para cualquier auditoría convencional. Es como si el combustible simplemente se evaporara.

El robo que dejó a miles sin agua

El caso más escandaloso hasta ahora involucra a la empresa de Acueducto de la provincia de Mayabeque. Según las investigaciones del Ministerio del Interior, en apenas medio año se desviaron unos 50.000 litros de combustible mediante este esquema.

Esos litros no desaparecieron en abstracto: cada uno representaba un viaje menos de los camiones cisterna que reparten agua potable a comunidades que dependen exclusivamente de las pipas. Se estima que aproximadamente 4.000 personas dejaron de recibir agua diariamente como consecuencia directa de este desvío.

El combustible extraído a precio estatal termina revendiéndose en el mercado informal a cifras que pueden multiplicar su valor original decenas de veces. Una sola tarjeta personal vinculada a este esquema acumuló transacciones que superaron los 6 millones de pesos, lo que da una idea de la magnitud del negocio y de cuánto tiempo operó sin ser detectado.

Una red organizada, no un ladrón solitario

Este tipo de fraude no lo ejecuta una persona actuando sola. Las autoridades han confirmado que detrás hay redes coordinadas donde participan conductores, responsables energéticos de las empresas, directivos y también personal de los propios servicentros, que autorizan los despachos con tarjetas que no corresponden a la entidad.

Cada eslabón de la cadena cumple una función específica, y todos se benefician del negocio. Lo más preocupante es que este mecanismo no se limita a un caso aislado en Mayabeque.

El Ministerio del Interior lo ha señalado como una de sus líneas prioritarias de investigación a nivel nacional, lo que sugiere que el problema podría estar mucho más extendido de lo que los primeros casos revelan.

El combustible que se convierte en efectivo antes de llegar a su destino

Mientras las autoridades aseguran que luchan por mantener operativos sectores esenciales como la agricultura y el transporte público, una parte del combustible asignado para esos fines se transforma en dinero en efectivo mucho antes de cumplir su propósito.

Actualmente, varios implicados enfrentan prisión provisional y las investigaciones continúan ampliándose hacia los niveles de mando que permitieron, por acción u omisión, que esta fuga operara durante meses sin consecuencias.

El caso deja una pregunta incómoda: si 50.000 litros desaparecieron en una sola provincia sin que nadie lo notara, ¿cuánto combustible se habrá perdido ya en todo el país?

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