
La boda de Patricia Guiribitey y Jorge Évora fue un evento íntimo, pero cargado de elegancia y estilo, fiel a la tradición del clan Guiribitey, conocido por su capacidad para organizar momentos memorables.
La ceremonia de Patricia y Jorge, celebrada recientemente, fue un reflejo del buen gusto y la sofisticación que caracterizan a las mujeres de la familia Guiribitey. Aunque de carácter cerrado, el evento estuvo repleto de detalles que evocaron la elegancia de épocas pasadas, con un toque de “old money” que añadió un aire de exclusividad al momento.
Este evento se sumó a una serie de celebraciones de lujo organizadas por las Guiribitey, quienes ya habían sorprendido a todos en diciembre con una despedida de soltera inspirada en la serie británica de la época Downton Abbey.
En aquella ocasión, Camila Guiribitey, hermana de la novia, se encargó de organizar una fiesta que deslumbró con atuendos que recordaban el glamour de las primeras décadas del siglo XX.
Taty Guiribitey, madre de la novia y conocida en redes sociales como “La Mamilover”, compartió en sus plataformas los momentos más emotivos de la boda. A través de sus redes, expresó su felicidad por el matrimonio de Patricia, destacando que con ella se casaba “la última que quedaba por casarse del Clan de las Guiribitey”.
Taty, quien es filántropa y CEO, resaltó la emotividad de la ceremonia y subrayó que, a pesar de ser una celebración pequeña, no faltaron los toques de sofisticación que la familia ha hecho suya.
Un momento particularmente entrañable fue cuando la pequeña Aurora, hija mayor de Camila, se encargó del tradicional papel de niña de las flores. Aurora llegó al altar en un mini automóvil decorado con un letrero que anunciaba la llegada de la novia. Con su pequeño cesto de pétalos, la niña cautivó a todos los presentes, aportando un toque encantador y tierno al evento.
Patricia Guiribitey, en el día más importante de su vida, llegó al altar acompañada por su tío, el reconocido cirujano cubano Pedro Guiribitey, quien lució un elegante traje negro. Esta imagen horneó la atmósfera de distinción que predominó en la ceremonia.
Camila Guiribitey, quien complementó el rol de dama de honor, emocionó a los presentes con un discurso lleno de cariño y apoyo hacia su hermana. A pesar de la distancia que en el futuro podrían separarlas, Camila expresó su incondicional apoyo y amor hacia Patricia, dejando claro que la familia siempre estará unida, sin importar las circunstancias.
Esta boda, que reflejó el refinamiento y el estilo de las Guiribitey, ha dejado una huella imborrable en quienes fueron testigos de la unión de Patricia y Jorge, y reafirma el legado de elegancia y sofisticación que esta familia sigue cultivando.