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¿Así se veía el comercio de La Habana en 1977?

Imágenes de un mercado lleno en Cuba reabren el debate
Las imágenes difundidas en redes sociales terminaron convertidas en un espacio de confrontación. (Foto © Nazar Dovzhenko – Facebook)

Un grupo de fotografías del comercio habanero tomadas presuntamente en 1977 volvió a encender el debate sobre la vida cotidiana en Cuba durante las décadas posteriores al triunfo de la Revolución.

Las imágenes, compartidas en Facebook por el usuario Nazar Dovzhenko en la página Fotos de la Habana, muestran estantes abastecidos, carne en venta y clientes comprando en el emblemático Ten Cent de Galiano, en La Habana.

La publicación generó cientos de comentarios de cubanos dentro y fuera de la Isla, muchos de ellos marcados por recuerdos de racionamiento, largas filas y controles estatales sobre el consumo.

Las instantáneas pertenecerían al actor estadounidense Fred Ward. (Captura de pantalla © Nazar Dovzhenko – Facebook)

Según la información difundida junto a las fotos, las instantáneas pertenecerían al actor estadounidense Fred Ward, quien habría vivido una temporada en Guantánamo durante su servicio militar.

En varias escenas aparecen productos alimenticios, dependientes atendiendo al público y anaqueles llenos, una imagen que algunos usuarios consideran distante de la experiencia real que vivió gran parte de la población cubana en aquellos años.

El Ten Cent de Galiano fue uno de los comercios más conocidos de la capital cubana. Publicaciones de la época señalaban que llegó a emplear a más de mil trabajadores, cerca del 80 % mujeres. El establecimiento destacaba por su estructura por departamentos y por la venta de productos variados a precios subsidiados por el Estado.

Usuarios cuestionan el contexto real de las fotografías

Sin embargo, muchos comentarios publicados en la red social cuestionaron la idea de abundancia que transmiten las fotografías. El usuario Juan José Hernández Tagle recordó que en 1977 las compras estaban condicionadas por el sistema de racionamiento. “Eso que sale en las fotos era por la libreta de abastecimiento de la ‘tienda’: cupones, casillas, jefe de núcleo, este artículo o aquel otro, los dos no”, escribió.

Otros usuarios pusieron en duda incluso la fecha atribuida a las imágenes. Rodolfo Fernández comentó: “Me parece que la fecha está equivocada. En 1977 no había en toda Cuba semejante tienda”.

A esa opinión respondió otro internauta identificado como Charles6911, quien aseguró que el lugar sí existía y que posiblemente las fotos correspondieran a la década de 1980. “Es el antiguo Ten Cent de Galiano. Rebautizado Variedades de Galiano”, afirmó.

La discusión también derivó hacia las diferencias entre la imagen oficial del comercio cubano y las dificultades diarias que enfrentaban muchas familias.

Dennis Villalonga compartió un testimonio marcado por la frustración: “Nací en el 70 y ver una manzana real era un sueño. Un chicle era diversionismo ideológico. Juguetes una vez al año y por orden alfabético te daban turno”.

Uno de los relatos más extensos fue el de Grisel Negret, quien describió el sistema de control sobre las compras en las tiendas estatales. Explicó que existía una libreta específica para el comercio minorista, organizada por letras y números según el núcleo familiar. “Nada de eso se podía comprar sin libreta y sin que te tocara”, recordó. También relató la existencia de listas informales, personas que dormían frente a las tiendas y conflictos por mantener los turnos en las colas.

Otro comentario evocó una etapa posterior. Un usuario recordó que a finales de los años 80 surgió la marca Nueva Línea y que la tienda Fin de Siglo mantenía departamentos de fotografía, perfumería, joyería y calzado. Sin embargo, señaló que ya entonces operaban los llamados “coleros”, dedicados a comprar productos para revenderlos.

Las imágenes difundidas en redes sociales terminaron convertidas en un espacio de confrontación entre memoria, propaganda y experiencia personal.

Mientras algunos recuerdan establecimientos abastecidos y una Habana con más opciones comerciales, otros sostienen que detrás de esas vitrinas existía un sistema de control que limitaba el acceso a los productos y obligaba a la población a pasar horas en colas para conseguir artículos básicos.

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