
El jet ejecutivo que se estrelló el domingo en Greenacres, en el condado de Palm Beach, habría comenzado a desintegrarse antes de impactar contra una carretera, según los primeros indicios divulgados por investigadores federales, informó Telemundo 51.
Asimismo, reiteraron el fallecimiento de las nueve personas a bordo de la aeronave. De todas ellas, solo se sabe la identidad de la copiloto Nathalia Gadelha, cuyo dato fue confirmado por sus familiares.
Tom Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), explicó el lunes que la evidencia sugiere que algunos componentes se desprendieron durante el vuelo que salió de Austin, Texas, y tenía como destino las Bahamas.
El siniestro ocurrió alrededor de las 12:50 p.m., hora del este, en una zona situada a unas siete millas al suroeste de West Palm Beach. La aeronave cayó de nariz sobre Military Trail y explotó, dejando un cráter y fuego sobre la vía. Las autoridades cerraron el tramo comprendido entre Cresthaven Boulevard y la avenida 10 North.
Restos dispersos y una causa todavía desconocida
La posibilidad de una desintegración en pleno vuelo amplía la atención sobre los fragmentos encontrados fuera del lugar donde se precipitó el avión. Chapman señaló que algunas piezas podrían estar a cierta distancia.
El avión era un Learjet 60, un jet ejecutivo mediano fabricado por Bombardier Aerospace. Según GlobalAir.com, mide 58 pies de longitud y puede transportar hasta dos tripulantes y ocho pasajeros. Su alcance máximo supera las 2.400 millas náuticas.
El piloto reportó hielo y un descenso fuera de control
Las comunicaciones con el control aéreo aportan detalles sobre los últimos momentos del vuelo. De acuerdo con grabaciones captadas por LiveATC.net, el jet avanzaba hacia el este a 35.000 pies cuando el piloto reportó acumulación de hielo y turbulencias que alteraban su altitud hasta en 700 pies. La región registraba lluvias esa jornada.
“Tenemos hielo claro, ligero, que es manejable, y turbulencia moderada”, comunicó el piloto. Después solicitó autorización para ascender otros 2.000 pies, unos 610 metros. La situación empeoró y la tripulación declaró una emergencia mientras la aeronave perdía altura.
“Estamos descendiendo 8,000 — mayday, mayday — estamos descendiendo a 10,000 pies por minuto”, informó por radio. En otra transmisión advirtió: “Estamos en condición de exceso de velocidad, descendiendo a 20,000 pies por minuto”.
La última frase recogida resume la gravedad de la situación: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”. El avión se inclinó hacia la derecha antes del impacto.
La NTSB mantiene el análisis de los restos, los sistemas de la aeronave, los registros de vuelo y las comunicaciones de la tripulación. Los investigadores buscan reconstruir la secuencia previa al impacto y esclarecer el origen de la emergencia.
Las autoridades informaron que varios cientos de vecinos permanecen en refugios tras abandonar sus viviendas. La dispersión de fragmentos en un área que se extiende al menos 800 metros obligó a ordenar las evacuaciones. Todavía no se ha establecido cuándo podrán regresar a sus hogares.
Las autoridades también están pidiendo a los residentes y visitantes del condado de Palm Beach que puedan encontrar restos del accidente y que se pongan en contacto con la NTSB a través de su sitio web oficial, NTSB.gov.
Una copiloto de 20 años y cientos de vecinos desplazados
Familiares identificaron a la copiloto como Nathalia Gadelha, de 20 años, mencionada también como Nathalia Filgueiras en la cobertura del caso. Su madre, Camila, y su padrastro, Thiago Corteleti, hablaron con The New York Post sobre la joven, quien creció y estudió en el condado de Palm Beach.
Obtuvo su licencia de piloto privado a los 17 años, cuando todavía asistía a la secundaria West Boca Raton. Según el relato familiar, consiguió esa autorización antes de obtener el permiso para conducir automóviles. Sus allegados describieron la aviación como una pasión que había transformado en carrera profesional.
El impacto también obligó a evacuar a cientos de residentes de una comunidad cercana de casas móviles. El comisionado del Distrito 3, Joel Flores, indicó que las autoridades trabajaban para proporcionar un lugar seguro donde pasar la noche a unas 600 personas afectadas. No estaba claro si existían daños importantes en las viviendas.
Los testimonios reflejan la fuerza de la explosión. Abelino Temaj comparó el sonido con un misil y aseguró que sintió temblar el suelo. Anthony Blackmon, quien se encontraba a unos 500 pies, relató: “Había escombros por todas partes. Los escombros golpearon mi casa. Todo estaba en llamas. La carretera estaba en llamas”.
Otro vecino, Roger Forcelle, dijo que la aeronave pasó sobre su vivienda y provocó una vibración que hizo salir a los residentes. Después observó una columna de humo. Mientras las familias afrontan las consecuencias del accidente, los investigadores intentan reconstruir qué ocurrió antes de que el Learjet se precipitara sobre la carretera.