
El 31 de enero finalizó el primer plazo de desalojo en el parque de casas móviles Lil Abner, ubicado en la avenida 112 del noroeste de Sweetwater. Los residentes que abandonaron la propiedad en esta etapa recibieron el paquete de incentivos económicos más elevados. A partir de ahora el monto disminuirá. Hasta el momento, más de 600 familias han dejado el lugar, pero otros cientos continúan a la espera de una resolución judicial, pues se niegan a salir.
La orden de desalojo escalonado se produjo tras la notificación emitida en noviembre de 2024, en la que se informó a los habitantes del parque que debían abandonar sus viviendas antes de mayo de 2025. Sin embargo, quienes optaran por salir antes del 31 de enero recibirían compensaciones económicas de entre 14.000 y 20.000 dólares, según la información proporcionada por Urban Group, empresa propietaria del terreno.
Según el comunicado emitido por Urban Group, hasta la fecha, 605 inquilinos han aceptado el paquete de incentivos y han completado su mudanza, lo que representa un 65% de los residentes afectados. A pesar de este avance, todavía quedan aproximadamente 300 familias que no han abandonado sus hogares y continúan en proceso de negociación o litigio legal.
Los habitantes del parque de casas móviles han denunciado que el tiempo otorgado para la reubicación fue insuficiente y que los montos de compensación no cubren las pérdidas sufridas. Algunos propietarios aseguraron que adquirieron sus viviendas recientemente por sumas superiores a los $100.000 y ahora se ven obligados a abandonarlas con una indemnización significativamente menor.
Un grupo de abogados que representa a cientos de afectados presentó una demanda en contra de la empresa propietaria. Argumentan que los desalojos son inapropiados y buscan que un juez los declare inválidos. Según testimonios de los afectados, el desalojo ha causado estrés y problemas de salud entre los residentes, muchos de los cuales aseguran no tener adónde ir.
En el lugar ya se observan viviendas desocupadas, escombros y basura acumulada. Durante el proceso de desalojo, algunos residentes fueron vistos cargando camiones de mudanza, mientras equipos de construcción comenzaban a demoler casas abandonadas. “Nos avisaron con solo cinco meses de anticipación. No tengo a dónde ir”, manifestó una de las afectadas en entrevista con la televisora América Tevé.
Otros, en cambio, decidieron quedarse hasta el final del proceso, que concluirá el 19 de mayo, cuando el parque cerrará de manera definitiva. Aquellos que opten por permanecer hasta entonces podrán habitar el lugar hasta el 30 de abril.
Aumenta el precio de las casas móviles en otras locaciones
El desalojo en Lil Abner ha tenido el impacto del alza de precios de las casas móviles en otras locaciones cercanas. “Están vendiendo estos tráilers por $144.000, pero a nosotros nos quieren dar solo $15,000. Es un abuso”, denunció otro de los residentes que se niega a salir.
Los afectados esperan que la demanda en curso pueda generar mejores condiciones de compensación o una prórroga del proceso. Sin embargo, la empresa propietaria mantiene su postura y asegura que los plazos y pagos han sido adecuados.
“Esperamos que el juez vea el daño que nos han causado. No es solo perder una casa, es perder nuestra estabilidad”, afirmó un residente afectado que confía en que la justicia falle a su favor y no beneficie al gran propietario de los terrenos en Sweetwater.