
Conforme avanzan las investigaciones sobre el accidente del vuelo de Azerbaijan Airlines en Navidad, que cobró la vida de 38 personas, ha surgido una hipótesis relacionada con el conflicto entre Rusia y Ucrania.
En un principio, se dijo que el impacto de un pájaro provocó la pérdida de control por parte de los pilotos y un aterrizaje de emergencia fallido cerca de la ciudad Kazaja de Aktau, cuando cubría la ruta entre Bakú, la capital de Azerbaiyán, y Grozny, en Rusia, con 62 pasajeros y 5 tripulantes.
Ahora, existen acusaciones sobre un presunto derribo de la aeronave, tipo Embraer E190AR. La agencia progubernamental de Azerbaiyán, Caliber.Az, indica que el avión fue derribado por un misil ruso conocido como Pantsir-S, disparado desde Chechenia, como parte de las defensas antiaéreas de Rusia.
El mismo medio señala que fuentes rusas reconocen que esas defensas intentaban derribar drones ucranianos en los cielos de Chechenia, donde transcurría la ruta del avión siniestrado. Sin embargo, el Kremlin llamó a no apresurarse a conclusiones sobre la causa del accidente.
Kazajistán rechazó la participación de Rusia y Azerbaiyán en la investigación, afirmando que manejarán las pruebas y cajas negras de forma independiente. “De esta manera tendremos todos los hechos”, afirmó un funcionario kazajo.
El registro de la comunicación entre los pilotos y el control aéreo revela los desesperados intentos por salvar la aeronave. A las 8:12 a.m., los pilotos reportaron fallos en la navegación: “Se perdió el GPS de ambos”. Cuatro minutos después, un nuevo reporte indicó un supuesto “impacto de pájaro en la cabina”. Desde tierra respondieron con prontitud: “AXY8243, te entiendo, ¿qué tipo de ayuda necesitas?”.
Inicialmente, el capitán comunicó su intención de regresar a Bakú, pero a las 8:16 a.m. optó por dirigirse a Mineralnye Vody, en el sur de Rusia. Sin embargo, la situación se agravó. El control de tierra les ordenó ejecutar una órbita a la izquierda, pero desde la cabina replicaron: “No puedo ejecutar, se perdió el control”.
La presión en cabina aumentaba mientras los sistemas fallaban. A las 8:19 a.m., el piloto reportó: “No puedo mantener 150, tenemos alta presión en la cabina”. Un minuto después, advirtió: “360 a la izquierda, mi avión está perdiendo el control”. A las 8:21 a.m., decidieron dirigirse al aeropuerto de Makhachkala, en el mar Caspio. El fallo del sistema hidráulico a las 8:22 a.m. marcó el punto de no retorno.
Pese a la gravedad, el piloto negó declarar una emergencia, insistiendo que “el avión está en orden”. Desde tierra, el control intentaba obtener más información: “Es muy difícil escucharte… dime tu altitud”. La aeronave desapareció del radar por 37 minutos antes de reaparecer cerca de Aktau, Kazajistán, donde intentaron un aterrizaje de emergencia sin éxito.

