
Un avión de combate de Estados Unidos fue derribado este viernes sobre territorio iraní, en medio de la guerra que involucra también a Israel, según medios estatales de Irán y reportes atribuidos a fuentes citadas por Reuters, Axios y CNN.
Washington habría confirmado la caída de la aeronave y activado una operación de búsqueda y rescate para localizar a la tripulación compuesta por dos pilotos.
Una versión difundida por la televisión estatal iraní IRIB y respaldada por fuentes israelíes indica que la aeronave es un F-15E Strike Eagle, aunque otros reportes refieren que es un F-35. En cualquier caso, sería el segundo avión de guerra de EEUU que derriba Irán.
El episodio se convirtió de inmediato en uno de los puntos más delicados del conflicto. Más allá de la caída del avión, el caso expuso una mezcla de incertidumbre militar, mensajes cruzados y propaganda de guerra.
También mostró que la confrontación entre Washington y Teherán ha entrado en una fase más arriesgada, con implicaciones que ya se extienden a otras zonas de Medio Oriente.
El hecho afectaría el discurso de superioridad aérea que funcionarios de la administración de Donald Trump habían sostenido durante semanas. El propio mandatario había asegurado que la guerra estaba esencialmente ganada y que EEUU sobrevolaba Teherán sin encontrar una respuesta efectiva.
Por eso, la caída del caza tendría un peso que va más allá de lo militar. Representaría un golpe político y propagandístico para Washington, justo cuando la Casa Blanca anunció que pedirá al Congreso un presupuesto de defensa de alrededor de 1,5 billones de dólares.
Sin embargo, Trump sigue convencido de que con “un poco más de tiempo”, EEUU podría reabrir fácilmente el estrecho de Ormuz, “tomar el petróleo” y obtener una gran ventaja.
También advirtió que el ejército estadounidense ni siquiera ha empezado a destruir “lo que queda de Irán” y sugirió que puentes y plantas eléctricas podrían ser próximos objetivos.
Del lado iraní, la respuesta fue una amenaza de ataques “más devastadores que nunca” si esas infraestructuras son alcanzadas. Entre los objetivos del régimen persa destacan infraestructuras de Google, Amazon y Meta en países de la región.
El conflicto también se expande hacia Líbano. Israel comenzó a ocupar y desalojar poblaciones del sur libanés, en una franja ubicada al sur del río Litani y a unos 10 kilómetros de la frontera, con el argumento de alejar la amenaza de Hezbolá.
Según el Ministerio de Salud local, al menos 27 personas murieron en las últimas 24 horas y el total de fallecidos en Líbano ya supera los 1.300 en un mes. A eso se suman ataques iraníes contra Israel y Estados del Golfo, incluido un golpe a una refinería en Kuwait, en un cuadro que confirma la rápida ampliación regional de la guerra.