
Autoridades municipales de Kissimmee, Florida, utilizaron la canción NUEVAYoL del cantante puertorriqueño Bad Bunny para ejemplificar cómo suenan los 85 decibeles que, desde esta semana, se permiten en el centro de la ciudad hasta las 10:00 p.m., según una nueva normativa aprobada por la comisión local.
La demostración se realizó el lunes 14 de julio frente a comercios y residentes, como parte de una campaña educativa que busca explicar el alcance de la ordenanza y su impacto en la vida cotidiana de quienes frecuentan esa zona.
El reglamento, impulsado por preocupaciones sobre el aumento de quejas por contaminación acústica en el área, establece una reducción del límite sonoro a 70 decibeles entre las 10:00 p.m. y las 7:00 a.m.
La medida aplica a restaurantes, bares, vehículos con sistemas de sonido potentes y músicos callejeros, con el objetivo de preservar el descanso nocturno de los vecinos sin afectar las actividades comerciales en horario diurno.
Durante la presentación, funcionarios del ayuntamiento colocaron un medidor de decibeles frente a un altavoz mientras reproducían el tema del artista urbano, generando reacciones divididas entre los asistentes. Algunos transeúntes y dueños de negocios se mostraron receptivos, incluso moviéndose al ritmo de la música, mientras otros expresaron dudas sobre la aplicabilidad del reglamento en eventos multitudinarios o fines de semana.
En declaraciones recogidas por medios locales, Angie Vázquez, directora de desarrollo comunitario de Kissimmee, explicó que la canción se seleccionó por su popularidad y porque su producción ofrece un rango sonoro adecuado para ilustrar los niveles permitidos. “Queríamos una referencia auditiva que el público reconociera y que dejara claro cómo suena ese límite”, dijo.
El nuevo reglamento responde a una serie de incidentes y reclamos acumulados en los últimos meses. Según datos del Departamento de Policía de Kissimmee, entre enero y mayo de 2025 se recibieron más de 120 denuncias relacionadas con ruido excesivo en el casco histórico de la ciudad, especialmente en las noches de viernes y sábado. En algunos casos, las autoridades identificaron niveles superiores a los 90 decibeles, principalmente en negocios que ofrecían música en vivo.
Aunque la ordenanza ya está en vigor, el ayuntamiento prevé una fase inicial de adaptación en la que se priorizarán las advertencias antes de aplicar sanciones. A partir de agosto, los infractores podrán enfrentar multas que oscilan entre los 100 y 500 dólares, dependiendo de la reincidencia y del nivel de ruido registrado.
Kissimmee, una ciudad del condado Osceola con una creciente población latina —incluida una comunidad cubana significativa—, ha buscado equilibrar el desarrollo del centro con la calidad de vida de sus residentes. Las nuevas reglas sobre el sonido se suman a otras acciones recientes orientadas a regular el uso del espacio público, como la delimitación de zonas para eventos y restricciones al uso de altavoces portátiles.
Con estas medidas, las autoridades aspiran a reducir los conflictos entre comerciantes, visitantes y residentes permanentes, sin frenar la vitalidad cultural del centro. La respuesta ciudadana a la iniciativa será clave para evaluar si el reglamento cumple sus objetivos o si requerirá ajustes futuros.