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Borrachos y armados: Captan a Boinas Negras en estado de embriaguez en Cienfuegos

Borrachos y armados: Captan a Boinas Negras en estado de embriaguez en Cienfuegos
Un video de Boinas Negras en estado de embriaguez comenzó a circular con fuerza el lunes (Captura de pantalla © Eliecer Ávila – Instagram)

Un video que comenzó a circular con fuerza en redes sociales muestra una escena que habría sido impensable hace apenas unos años en Cuba: tres jóvenes oficiales de la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, los temidos Boinas Negras, intentan abrirse paso entre una multitud que los filma y se burla abiertamente de ellos en una calle de Cienfuegos.

En las imágenes, uno de los uniformados apenas puede sostenerse en pie, visiblemente desvanecido por la embriaguez. La grabación captura gritos de la multitud y una frase que resume el tono del momento: “Échenle agua fría”. Lejos de inspirar temor, estos efectivos de élite, entrenados para sofocar protestas y silenciar voces disidentes, se convirtieron en objeto de escarnio público.

La Brigada Especial Nacional, oficialmente conocida como BEN, responde a las directivas del Ministerio del Interior y su misión declarada es enfrentar actividades antiterroristas y situaciones de alta peligrosidad.

Estos efectivos están considerados como el último recurso del régimen, los mismos que fueron desplegados para reprimir las históricas protestas del 11 de julio de 2021. Que sean ahora protagonistas de un espectáculo de embriaguez pública habla de una fractura profunda dentro de las propias estructuras de poder.

Juventud, alcohol y desesperanza: una crisis que se agrava

El incidente de Cienfuegos no ocurre en un vacío. La situación del alcoholismo en Cuba está marcada por una compleja intersección entre crisis económica, nuevas medidas fiscales y un persistente problema de salud pública que afecta especialmente a los jóvenes.

Según los últimos datos disponibles (la Encuesta Nacional de Salud realizada entre 2018 y 2020), el 73% de la población cubana había consumido alcohol en los 30 días previos a ser encuestada, un aumento significativo respecto al 67% registrado en 2010. Aún más alarmante resulta el dato de que el 68 % de los encuestados comenzó a consumir bebidas alcohólicas entre los 10 y los 19 años.

Especialistas como el psiquiatra holguinero Alieski Pupo Fernández califican el alcoholismo como uno de los mayores desafíos que enfrenta la juventud cubana, señalando que el fracaso de las campañas de prevención está ligado a factores sociales arraigados y a la insuficiencia de los programas de salud existentes.

La ausencia de opciones recreativas saludables, los bajos salarios y el costo de la vida empujan a muchos jóvenes a ver en el alcohol una vía de escape ante la frustración y la desesperanza. Los Boinas Negras captados en Cienfuegos no son figuras ajenas a esa realidad: son parte de esa misma juventud atrapada en una isla que ofrece pocas alternativas.

Servicio militar obligatorio: la cantera del descontento

Los jóvenes varones cubanos que llegan a los 18 años deben cumplir de manera obligatoria el servicio militar durante un período de dos años, condición que además resulta indispensable para acceder a la educación universitaria. Las condiciones precarias de alimentación, higiene y vestimenta, sumadas a los abusos de superiores y la negligencia institucional, generan descontento generalizado y consecuencias en la salud mental de los reclutas.

El rechazo al servicio militar ha crecido de forma tan notable que en octubre de 2024 el gobierno aprobó el Decreto 103, que establece multas de hasta 7.000 pesos cubanos para quienes no se presenten ante el Comité Militar.

En febrero de 2026, un joven de 19 años en Granma fue multado con esa cantidad máxima tras negarse al servicio, en un caso que se viralizó cuando su familia declaró públicamente que el muchacho no quería vestir un uniforme que consideraba de represión.

El video de los Boinas Negras en Cienfuegos cristaliza una paradoja devastadora para el régimen: los mismos jóvenes que recluta para imponer miedo son víctimas de la misma crisis que desgarra al resto de la sociedad cubana.

Ni el uniforme negro ni el entrenamiento de élite pueden blindar a estos efectivos contra el alcoholismo, la frustración y una realidad que se desborda por todas partes. Cuando un pueblo pierde el miedo y se ríe de quienes debían aterrorizarlo, algo fundamental se ha roto en la maquinaria del poder.

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