
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, advirtió que una eventual agresión militar de Estados Unidos contra Cuba provocaría miles de muertes en ambos países y tendría graves consecuencias para la seguridad regional e internacional.
El funcionario hizo estas declaraciones durante una entrevista concedida a CNN en La Habana. “Será un baño de sangre, morirán miles y miles de cubanos y morirán también jóvenes estadounidenses llevados a una guerra que no es suya y que no tendría ningún sentido”, sostuvo.
En la entrevista, revisada por Periódico Cubano, también dijo que “una agresión militar contra Cuba tendrá que ser respondida con toda nuestra fuerza, por nuestro Estado, por todo nuestro pueblo”.
Rodríguez Parilla afirmó que las autoridades cubanas se preparan para defender la independencia y la soberanía del país. En los últimos meses se han publicado imágenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias realizando acciones para la “defensa de la Isla”.
Lo más llamativo de los videos y fotos de los militares cubanos en pleno ejercicio es el uso de armamento obsoleto, inclusive de origen soviético, y hasta la movilización de artillería a través de bueyes.
El canciller también rechazó que la Isla represente un peligro para la seguridad nacional estadounidense y aseguró que la verdadera amenaza procede, según su criterio, de la política seguida por Washington y de la posibilidad de una intervención militar en territorio cubano.
Las declaraciones se producen cuando están por cumplirse seis meses del aumento de las presiones de la administración de Donald Trump contra La Habana. Ese proceso se aceleró después de la operación estadounidense del 3 de enero que terminó con la captura del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, uno de los principales aliados del régimen cubano.
Desde entonces, Washington ha incrementado las sanciones contra empresas y funcionarios de la Isla. También ha impuesto medidas dirigidas a frenar el suministro de petróleo a Cuba, incluida la aplicación de aranceles a países que mantengan esos envíos.
Rodríguez calificó esa política como un “cerco energético” y un “castigo colectivo” contra la población. Según el canciller, la presión estadounidense ha contribuido a agravar la escasez de combustible después de que países como México suspendieran sus entregas.
El gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis económica y energética a las sanciones de Washington. Sin embargo, las autoridades evitan reconocer plenamente el impacto de décadas de ineficiencia, falta de reformas estructurales y control estatal sobre la economía, factores que también han profundizado el deterioro de las condiciones de vida.
El canciller señaló que el gobierno cubano pretende mantener abiertos los canales de comunicación con EEUU. Asimismo, aseguró que las amenazas no detendrán las transformaciones económicas anunciadas por las autoridades para enfrentar la nueva situación internacional y la falta de combustible.
La Casa Blanca respondió a CNN que Cuba es “un país fracasado que ha sido mal gobernado durante muchos años”. Un funcionario afirmó que Estados Unidos está dispuesto a ayudar y abrir una nueva etapa bilateral, pero consideró que los dirigentes cubanos deberían alcanzar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
Washington acusa a La Habana de permitir la presencia de grupos terroristas y ha sancionado a altos dirigentes, incluido Miguel Díaz-Canel. Además, presentó una acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, hecho en el que murieron cuatro pilotos.
Díaz-Canel confirma que Cuba se prepara para una agresión militar de EEUU
Miguel Díaz-Canel volvió a situar las tensiones con Estados Unidos entre los principales ejes del discurso oficial cubano. Durante una entrevista con la cadena británica Sky News, el gobernante aseguró que el país se prepara ante la posibilidad de una agresión militar estadounidense, aunque insistió en que La Habana no busca un conflicto armado.
Sus declaraciones se producen en medio de un nuevo aumento de las fricciones bilaterales, marcado por sanciones de Washington contra dirigentes del régimen cubano y versiones contradictorias sobre eventuales conversaciones entre ambos gobiernos.
Las autoridades de la Isla sostienen que las amenazas públicas y las medidas económicas forman parte de una estrategia destinada a presionar al país y generar temor entre la población.
“Cuba no es una nación en disputa, no somos una colonia y no vamos a renunciar a nuestra soberanía ni a nuestra independencia”, declaró Díaz-Canel durante la entrevista.