
El canciller castrista Bruno Rodríguez Parrilla lanzó un fuerte ataque contra Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. El titular de Relaciones Exteriores del régimen de La Habana ofreció una conferencia de prensa desde la capital cubana para calificar a Rubio como una “construcción fraudulenta”.
Rodríguez Parrilla dijo que el político republicano tiene “una agenda personal políticamente motivada” y “atada a oscuros intereses corruptos” relacionados especialmente con la Florida. Agregó que Rubio “ni nació en Cuba, ni conoce Cuba, ni sabe nada de Cuba.”
El canciller cubano, que tampoco nació en Cuba, dedicó varios minutos de su intervención a criticar al exsenador republicano y actual encargado de la política exterior estadounidense. Al parecer, su odio visceral contra el cubanoamericano viene después de unas declaraciones de Rubio en contra del régimen castrista y su permanencia en el poder después de 66 años.
El titular del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) había convocado a una conferencia de prensa en La Habana para exponer los daños del “bloqueo a Cuba”. Los “cálculos alegres” del Minrex indican que si no hubiese sanciones del gobierno estadounidense, la economía de la Isla hubiese crecido un 9.2% en 2024.
En ese sentido, el periodista Mario J. Pentón conversó con Narela Grimal, experta en temas cubanos, para desmontar el discurso lleno de mentiras. Ambos desacreditaron las afirmaciones de Rodríguez, especialmente aquellas relacionadas con las misiones médicas cubanas.
Según el canciller cubano, estas misiones son una expresión de solidaridad y no generan ingresos para el régimen. Sin embargo, Pentón y Grimal desmintieron estas declaraciones, asegurando que las misiones médicas no solo son lucrativas, sino que constituyen una de las principales fuentes de ingresos del régimen cubano.
De acuerdo con la propia Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba generó más de 6 mil millones de dólares en ingresos por estos servicios en 2018. Mientras que en 2023 la cantidad se mantuvo en los 4.000 millones. Sin embargo, los gastos destinados a la salud pública en la isla son mínimos, representando menos del 2% de esos ingresos.
Uno de los puntos más críticos en la discusión fue la explotación de los médicos cubanos. Grimal y Pentón destacaron que, aunque el régimen cubano afirma que las misiones médicas son una forma de cooperación internacional altruista, en realidad se trata de un esquema de explotación laboral.
En países como Italia, las autoridades comunistas retienen hasta el 80% del salario de los médicos, obligándolos a enviar grandes sumas de dinero de vuelta a Cuba.
Además, Grimal explicó que los médicos cubanos no solo son mal remunerados, sino que también enfrentan condiciones de trabajo extremas, como la presión para transferir parte de su salario a las arcas del gobierno cubano.
En algunos casos, los profesionales de la salud se ven obligados a trabajar en lugares donde no hay necesidad de su presencia, solo para que el régimen pueda generar más ingresos. Esta situación se da, por ejemplo, en Calabria, Italia, donde la demanda de médicos cubanos es baja, pero su presencia sigue siendo utilizada como una fuente de ingresos adicionales.
Grimal y Pentón también señalaron que el régimen cubano ha utilizado la cooperación Sur-Sur como una herramienta de chantaje político. Como ejemplo, mencionaron el caso de Brasil, donde los médicos cubanos fueron retirados debido a las denuncias de explotación laboral.
Para el régimen, la cooperación internacional no es una cuestión de ayuda humanitaria, sino una forma de manipulación política, en la que los países se ven obligados a aceptar las condiciones impuestas por Cuba.

