
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, expresó un discurso durante su intervención en el I Foro CELAC-África donde evidenció la desesperación del régimen castrista ante la presión por parte de Estados Unidos.
El canciller comunista se plantó con un mensaje agresivo contra Washington, pero relajó el tono cuando mencionó que La Habana se encuentra con una renovada disposición para dialogar.
Rodríguez Parrilla acusó a EEUU de promover prácticas “imperialistas” y de sostener un “cerco total” sobre los suministros de combustible. Asimismo, criticó la doctrina de la “paz a través de la fuerza”, a la que atribuyó una lógica de dominación, amenazas e intervenciones militares.
En su discurso, recogido por el MINREX, presentó a Cuba como víctima de una agresión económica prolongada y situó la escasez de combustible como una consecuencia directa de esa política.
Después de todas estas acusaciones ante representantes de gobierno de América Latina y África, sostuvo que el gobierno cubano está dispuesto a relacionarse con EEUU de forma “responsable”, siempre que no existan condicionamientos políticos.
“Pese a todo, fieles a nuestra tradición, mantenemos conversaciones con el gobierno estadounidense basadas en la igualdad soberana, el respeto mutuo, el beneficio recíproco, el Derecho Internacional, sin injerencia en los asuntos internos ni en los sistemas políticos. Lo hacemos de manera seria y responsable, sin campañas mediáticas, con la debida discreción, buena voluntad y el mayor realismo”, agregó.
Esa postura se produce poco después de que las propias autoridades cubanas reconocieran contactos recientes entre ambos países, lo que ha alimentado especulaciones sobre una posible negociación, aunque hasta ahora no hay acuerdos concretos anunciados.
A mediados de marzo, Rodríguez Parrilla publicó en la red social X que las conversaciones entre Cuba y EEUU no afectarán los “asuntos internos” de la Isla, ni sus modelos políticos, económicos y sociales.
En esa publicación subrayó que el objetivo del diálogo es solucionar disputas existentes entre ambas naciones, pero sin que esto implique una injerencia en los asuntos internos de Cuba.
El profesor William LeoGrande consideró posible un entendimiento económico entre Washington y La Habana. En declaraciones a EFE, el experto en negociaciones bilaterales sostuvo que un acuerdo de ese tipo podría avanzar incluso pese a las desmentidas públicas del secretario de Estado, Marco Rubio, y a la cautela mostrada por la Casa Blanca.
A su juicio, la profundidad de la crisis en Cuba podría empujar al régimen a aceptar una apertura limitada, siempre que no sea interpretada internamente como una cesión de soberanía.
LeoGrande advirtió, no obstante, que cualquier intento de Washington de exigir transformaciones políticas como condición previa tropezaría con una negativa casi automática del Gobierno cubano.
Según su análisis, la administración de Donald Trump podría estar buscando replicar en Cuba un esquema similar al aplicado hacia Venezuela, basado en fases de estabilización, recuperación y transición, una escenario que no podría aplicarse en Cuba al no existir una oposición con capacidad estructural para asumir el poder.